Dentro del mundo de Internet y la publicidad, el banner sigue siendo uno de los elementos fundamentales. Este pequeño elemento gráfico sigue presente en muchas páginas web y resulta muy útil tanto para anunciar nuestros productos como para obtener tráfico hacia un determinado sitio o página. Lo mejor de todo es que hoy día ya no hace falta ponerse en manos de desarrolladores y diseñadores de alto nivel para tener un banner de calidad, ya que gracias a las herramientas que tenemos disponibles en la web nosotros mismos podemos encargarnos de esta tarea. Algo para lo que basta con seguir estos pasos.

1. Identifica el contenido de tu banner

Al igual que ocurre con cualquier elemento publicitario, cuando se trata de diseñar un banner es necesario tener claro qué es lo que queremos contar a los consumidores. Así que, antes de empezar con el diseño gráfico propiamente dicho, deberemos evaluar qué mensaje queremos transmitir: el lanzamiento de una nueva campaña de una tienda de ropa, una renovación en nuestra página web, un producto interesante para los usuarios, etc. En caso de que tengas elementos gráficos diseñados para esta misma campaña es interesante tenerlos a mano por si pudieras incorporarlos a tus nuevos banners. Algo que dará una imagen de integridad a tu campaña y también te ayudará a disponer de elementos para difundir mejor ese mensaje publicitario.

2. Elige el formato y el tamaño

Una vez que sabemos qué queremos contar es momento de diseñar el soporte. Lo primero que debemos hacer es elegir el formato y el tamaño que queremos para nuestro banner, para lo que las herramientas de creación de banners online como Adobe incluyen una buena variedad de opciones. Entre los formatos de archivo más utilizados se encuentran los JPG, los PNG y los GIF. Estos últimos son animados mientras que los dos primeros son estáticos. También disponemos de los banners HTML5, que incluyen nuevos diseños y permiten ajustar su tamaño y características a las del dispositivo de cada usuario.

Respecto al tamaño, este dependerá de dónde tenemos previsto colocar ese banner y del espacio disponible para ello. Entre las opciones más habituales tenemos el rectángulo mediano, de 300 x 250 píxeles, el rectángulo grande de 336 x 280, el banner para móviles de 320 x 50 o el rascacielos de 728 x 90. Todos estos tamaños y muchos más están presentes en las herramientas online para diseñar banners actuales, así que elegir el que nos convenga no será un problema. Lo que sí debes tener en cuenta es que el banner debe estar en un sitio con un diseño ajustable y responsivo, a fin de adaptar las dimensiones concretas del mismo a las del dispositivo que utiliza el usuario.

3. Agrega los elementos básicos para la difusión de tu mensaje

Ya tenemos listo el lienzo para empezar a diseñar el banner, así que ahora es momento de ir agregando aquellos elementos que consideremos interesantes para el mismo. Entre estos elementos se encuentran las imágenes y los textos, que resultan claves para hacer llegar el mensaje al usuario. También es importante tener en cuenta los colores corporativos de tu empresa e incluso valorar la posibilidad de incorporar tu logo en la zona del banner. Esto añade un extra de calidad al diseño e integra el contenido dentro de tu propia imagen corporativa.

Eso sí, es importante no recargar en exceso los banners, dado que la presencia de mucho texto o muchos elementos gráficos en su interior pueden acabar siendo un problema para que el consumidor capte nuestro mensaje. A veces menos es más. Es decir, merece la pena que nuestro mensaje esté expresado claramente con muy pocos elementos gráficos y de texto a que tengamos un banner cargado de objetos en el que estos sepulten el mensaje y el mismo no salte a la vista del usuario.

En paralelo, también es importante que la imagen del banner encaje dentro de nuestra imagen empresarial. Así que, si tu página web o tu negocio es de carácter tradicional, no encajaría demasiado bien en su imagen publicitaria utilizar un banner de diseño ultra moderno y cargado de colores. Lo mismo ocurriría a la inversa. Como siempre, es clave mantener la coherencia entre nuestro negocio, nuestros productos y servicios y la imagen publicitaria que ofrecemos a los visitantes de la web donde se sitúe dicho banner.

4. Incluye una llamada a la acción

Tal y como pasa con otros formatos publicitarios, cuando se trata de un banner en Internet nuestro objetivo es conseguir un comportamiento determinado del consumidor. Dado que el banner es interactivo, es altamente recomendable incluir en su diseño algún elemento que suponga una llamada a la acción por parte del usuario. La idea final es animar a este a que visite nuestra página web, compre nuestro producto, se suscriba a una lista de correo o realice cualquier otra acción relacionada con nuestro contenido, según hayamos decidido al enlazar el banner. Así que es fundamental incluir dentro del diseño de ese banner, sobre todo si este es animado, algún elemento que anime a realizar esa acción, obteniendo así mayores posibilidades de conseguir buenos resultados con nuestra campaña.

5. Controla la inserción y las impresiones

Como paso final, solo queda incluir el banner en la página web correspondiente o bien a través de la plataforma publicitaria que hayas decidido utilizar para darte a conocer. En ambos casos es importante segmentar bien dónde se va mostrar ese banner, apostando por páginas web que estén relacionadas con tu sector y a las que puedan acudir usuarios que tengan interés en tus productos y servicios concretos.

Esto nos lleva a la segunda parte, posterior a esa inserción de los banners: el control de las impresiones. Es básico para gestionar adecuadamente tu campaña publicitaria que verifiques el rendimiento de tus banners, sus impresiones y el número de objetivos que cumplen. Por objetivo entenderíamos las visitas a tu página web, las ventas del producto o el parámetro que hayas decidido seleccionar. Esta fase de control es fundamental para verificar que el rendimiento de nuestra campaña es el adecuado.

Un proceso en el que pueden serte útiles también las llamadas pruebas A-B, en las que se utilizan dos diseños de banner diferentes mostrados en las mismas páginas. La idea es comprobar cuál de los dos banners funciona mejor y con esa información lanzar el que más posibilidades de éxito tenga como banner principal para nuestra campaña.

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