Nunca es tarde para aprender a leer. Por eso, estas madres sirias refugiadas han empezado a hacerlo sin importarles su edad y en un país totalmente nuevo para ellas. Gracias a una profesora refugiada que les enseña de forma voluntaria, todas ellas se juntan dos veces por semana para aprender a leer y escribir.

Así podrán ayudar a sus hijos con los deberes y defenderse en un medio desconocido donde es aún más necesario conocer el alfabeto para poder moverse y empezar una nueva vida.

 


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