La ponencia política de la Crida Nacional per la República, el movimiento político que impulsa el expresidente Carles Puigdemont, se ha aprobado con el voto a favor de la práctica totalidad de los presentes en el cónclave fundacional del movimiento.

Según ha informado el presidente de la Mesa, Eduard Pujol, un total de 1.280 personas han avalado la ponencia, mientras que ocho han votado en contra y ha habido 13 votos en blanco.

El documento reivindica el diálogo con el Estado pero también la desobediencia para lograr una república catalana, por lo que recoge que la apuesta por el diálogo y el entendimiento para ejercer de manera efectiva las aspiraciones de autodeterminación de la ciudadanía de Cataluña es “firme”.

Sin embargo, advierte también de que, si la vía del diálogo con el Estado no se produce o no avanza de manera significativa, la Crida en ningún caso renunciará “a el ejercicio efectivo de la soberanía cuando las condiciones sociales y políticas del país lo permitan”.

En este punto, la ponencia evita mencionar la vía unilateral hacia la independencia, pero defiende buscar la consecución de una república para Cataluña por “cualquier camino que responda a los principios de la no violencia y a un mandato democrático expresado mayoritariamente en las urnas”.

La Crida reivindica el resultado del 1-O y se fija dos objetivos fundamentales e inmediatos: la libertad y absolución de los presos soberanistas y el regreso de los líderes que están en el extranjero, y un referéndum de autodeterminación “efectivo y acordado”.

DESOBEDIENCIA

El documento defiende que la desobediencia de los representantes políticos “puede acabar siendo un acción necesaria ante la injusticia de la acción de los poderes del Estado” y la negativa de estos de aceptar el derecho de autodeterminación de Cataluña.

También contempla esta desobediencia no solo en los representantes políticos, sino desde la ciudadanía, siempre en términos pacíficos y como “protesta cívica como posible acelerador de una solución democrática al conflicto”.

“UNIDAD ELECTORAL” Y DISOLUCIÓN

La Crida se ha constituido este sábado con fecha de caducidad: afirma que se crea por un contexto de excepcionalidad y asegura que se disolverá como movimiento político “una vez conseguida la instauración de la república catalana”.

El documento también analiza que “la falta de unidad y sobre todo de confianza entre los partidos soberanistas está en el origen” de algunas decisiones estratégicas del proceso soberanista que no han acabado teniendo éxito.

Ante este escenario, la Crida plantea recuperar la unidad no solo en la decisiones estratégicas que tome el independentismo, sino también la “unidad electoral”, es decir, que el soberanismo se presente junto en las contiendas electorales.

“Los beneficios de la unidad electoral no los tenemos que apreciar solo en la obtención de votos el día de las elecciones, que también, sino en la acción política posterior en clave de confrontación democrática con el Estado”, zanja el documento.

“COREA DEL NORTE”

El exdirector de la Escuela de Administración Pública de Cataluña Agustí Colomines ha explicado el informe de gestión del congreso y ha aprovechado también para reivindicar la necesidad de un congreso con más de una lista.

“Un congreso sin dos, tres o cuatro listas sería como estar en Corea del Norte. La cara A y B son del mismo single, pero tienen maneras diferentes de entender las cosas. No hay divisiones en la Crida”, ha sostenido Colomines, cuyo hermano está en la lista alternativa que aspira a estar en la dirección.

Así, para Colomines, todos los que entiendan la Crida desde las exclusiones serán sus “adversarios”.

Deja un comentario