Javier Aledo
Economista marxista


Tal y como Marx afirmaba, el trabajo es la fuente del valor, pero el trabajo no posee valor intrínseco, ya que esta es una particularidad de las mercancías. Aquella mercancía que posee la propiedad potencial de generar valor es la fuerza de trabajo. La fuerza de trabajo es lo que intercambian en el mercado aquellos individuos que no poseen medios de producción, es decir, los trabajadores, a cambio de un salario. Como en el mercado se intercambian valores equivalentes (salvo situaciones asimétricas de poder o información) la fuerza de trabajo se remunera por su valor.

El valor de la fuerza de trabajo, como toda mercancía, está determinado por las horas socialmente necesarias para su (re)producción. No obstante, Marx señalaba que también había un tiempo de trabajo excedente, apropiado por el capitalista en forma de plusvalor, que se reinvertía en la reproducción ampliada del capital. Esta plusvalía era acaparada por la burguesía y se gastaba en bienes de consumo capitalista y en la reproducción de los bienes de capital gastados en el proceso productivo. Por lo tanto, habiendo mencionado esto podemos extraer dos lecciones básicas en la determinación del salario, la primera y fundamental es que el salario (valor de la fuerza de trabajo) está determinado por el tiempo socialmente necesario para su reproducción. La segunda, es que existe un tiempo de trabajo excedente apropiado por el capitalista, por lo que la clase obrera organizada puede arrebatar parte de ese tiempo de trabajo excedente a los capitalistas y aumentar su salario.

Después de haber aclarado estos conceptos nos surge la siguiente pregunta ¿Cómo se determinan el tiempo socialmente necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo? La respuesta es que el valor de la fuerza de trabajo es igual al valor de la canasta de bienes de consumo que permite la reproducción de la fuerza de trabajo, además de los costes de reproducir dicha fuerza de trabajo (formación, aprehensión de distintos mecanismos de producción…).

Los bienes de consumo que sirven para la reproducción de la fuerza de trabajo van variando con el paso del tiempo y el avance de la productividad. Por ejemplo, en el pasado, un televisor era un bien de consumo capitalista, mientras que actualmente, gracias al progreso tecnológico, un televisor es un bien de consumo obrero en muchos países. También debemos tener presente un dato importante; hoy en día, existen múltiples trabajadores que venden su fuerza de trabajo en el mercado y poseen salarios muy altos ¿A qué se debe? Podemos suponer que las diferencias salariales, en tanto reflejan las diferencias en los gastos de preparación de la fuerza de trabajo, pueden brindar una aproximación a las potencialidades de los trabajos como generadores de valor. Normalmente, los salarios más altos los poseen los trabajadores cualificados porque los costes para reproducir esa fuerza de trabajo (en educación y formación) son más elevados. Además, tal y como hemos mencionado anteriormente, los salarios más altos muestran un potencial de generación de valor mayor.

En definitiva, en el modo de producción capitalista, el salario depende principalmente de tres factores

  • Valor de la reproducción de la fuerza de trabajo (costes de formación, bienes de consumo obrero y potencial para generar valor).
  • Estado de la lucha de clases y agudización de la contradicción capital-trabajo (el ejército industrial de reserva, la afiliación sindical o la combatividad obrera afectan en gran medida al salario .
  • Productividad y progreso técnico (si avanza la productividad, el coste de reproducción de la fuerza de trabajo puede disminuir).
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