El choque que escenificaron este miércoles el Partido Popular y Ciudadanos ha provocado un terremoto sin precedentes en la política española que, en medio de la legislatura, dejó en el aire tres de los cuatro gobiernos autonómicos en los que las dos fuerzas políticas gobiernan en coalición: Murcia, la Comunidad de Madrid y Castilla y León.

El divorcio entre Pablo Casado, líder del PP, e Inés Arrimadas, su equivalente en Ciudadanos, derivó en un cruce de reproches y acusaciones mutuas de «traición» lo desencadenó a primera hora del miércoles la decisión de los naranjas de presentar una doble moción de censura junto al PSOE en la Región de Murcia para desbancar al PP, tanto del Ejecutivo autonómico como del ayuntamiento de la capital, al que acusó de «corrupción» y vinculó con las vacunaciones irregulares de varios altos cargos.

Arrimadas ha puesto de esta forma todas sus cartas sobre la mesa en lo que parece un todo o nada. O consigue que se considere una jugada maestra con los acuerdos que pueda cerrar con el PSOE, o será su fin como máxima responsable de un partido en decadencia.

Sorpresa en Ciudadanos

Las negociaciones del vicesecretario general de Ciudadanos, Carlos Cuadrado, con el PSOE fueron una sorpresa para casi todos. Nadie sabía dentro del partido que Inés Arrimadas y Cuadrado llevaban un mes negociando con los socialistas desbancar al Partido Popular en Murcia.

Caras conocidas de la formación naranja como la del portavoz de Ciudadanos en las Cortes Valencianas, Toni Cantó; el eurodiputado y presidente de la comisión de Asuntos Jurídicos que levantó la inmunidad a Carles Puigdemont en Bruselas, Adrián Vázquez; el vicepresidente de Cs en Castilla y León, Francisco Igea o el propio vicepresidente andaluz, Juan Marín, aún buscan explicaciones por parte de la dirección nacional.

El terremoto sacudió Madrid

Hasta el giro de la líder naranja, el PP insistía en la «solidez» de sus acuerdos autonómicos con la formación de Arrimadas. Ante la situación por la maniobra realizada por su socio en Murcia, el PP decidió responder rompiendo también su alianza con Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, donde Isabel Díaz Ayuso, anunció al mediodía la disolución de la Asamblea de Madrid y la convocatoria de elecciones adelantadas para el 4 de mayo.

«Si no tomo esta decisión Ciudadanos y el PSOE hubieran presentado una moción de censura, algo que ya han hablado en reiteradas ocasiones, y causar el desastre de la Comunidad», argumentó ella, antes de destituir, a primera hora de la tarde, a todos los representantes de Ciudadanos, su vicepresidente Ignacio Aguado entre ellos.

 

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