Cynthia Duque Ordoñez

Maravilloso, empezaré con una bella o hipócrita palabra un articulo de reflexión que estará plagado de maldad, porque este sistema político y económico es eso en esencia; es maravilloso que nos movilicemos todas y todos el 30 de julio contra la trata, una lacra que afecta mayoritariamente a mujeres muy jóvenes, adolescentes, y niñas.

Habitualmente entendemos por “trata” la explotación de un ser humano por otro ser humano a través de la apropiación de su libertad, su trabajo y su dignidad. Habitualmente nutrida por la pobreza que generan las guerras que empujan a sus nativos a huir de sus paises de origen dejándolos en una vulnerabilidad que personas indignas y sin escrúpulos utilizan en su beneficio económico.
Pero ¿y si no fueran unas personas, llamémosles proxenetas, los que individualmente organizan estas macro estructuras globales a la sombra de la ley? ¿Y si fueran los Estados occidentales los que estuvieran detrás de estas grandes redes nunca descabezadas? ¿Por qué la policía sabiendo que los prostíbulos de toda España están relacionados, es decir, se intercambian mercancía- eso es lo que las mujeres son para puteros y proxenetas- solo coge a un par de chulos de vez en cuando y no a la persona que los organiza para que funcionen como un reloj suizo?


La Organización Internacional para las Migraciones calcula en 11.000 las jóvenes nigerianas que en 2016 llegaron a Italia, de las cuales el 80% de ellas fueron inmediatamente prostituidas, es decir, explotadas sexualmente.
Oficialmente la trata consiste en arrancar a una persona de su contexto social y familiar, para una vez descontextualizada, aprovecharse de su vulnerabilidad, cosificándola, pudiendo predicar de ella los atributos propios del derecho a la propiedad, y dejándola desnuda de derechos. ¿Una definición muy semejante a la prostitución para el putero, verdad?

No es nada nuevo que en el siglo XXI sigan existiendo esclavos, un total estima la Organización Mundial del Trabajo en 4.5 millones de personas. Es un “negocio” muy lucrativo desde que existe la propiedad privada. Pero es un gran negocio para las potencias europeas que ya hace 500 años traficaban con africanos, a los cuales secuestraban de sus poblados, y que hoy en su versión moderna, mucho más eficiente, barata y por supuesto sutil, siguen haciendo.
Lo cierto es que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda” aplicable al expolio que significó el colonialismo. Hoy en día los traficantes de personas no tienen que ir a Eritrea como antes para secuestrar vírgenes, hoy los traficantes, que como buenos empresarios han diversificado sus negocios y también invierten en armamento, proporcionan material bélico a insurgentes que introducen al país en una guerra civil que dura los años que ellos les suministren armas. Lo cual, empujará a los más jóvenes y vulnerables a huir del país para salvar sus vidas de las ejecuciones masivas, cruzaran toda África escapando de bandas armadas con tecnología norteamericana que querrán esclavizarlos y una vez se suban en una barcaza en las costas libias deberán miles de euros a aquellos de los cuales huían.
Los que emigraran con algo dinero podrán pagar, sin embargo, los demás, la mayoría de aquellos que vienen de Eritrea o Somalia, si sobreviven a la travesía por el Mediterráneo serán tomadas o capturadas y explotadas sexualmente, en la mayoría de los casos, hasta que paguen la suma astronómica que costo supuestamente la travesía.

Foto tomada en un mercado de esclavos en Libia. Fuente: CNN.

Por cierto, en todo momento a los migrantes se les oculta que no serán dueños de sus cuerpos o que en Europa no encontraran un trabajo, porque claro entonces no vendrían y los traficantes no ganarían tanto dinero.
Al final acaban, lejos de casa, solos, desamparados, sin saber a donde ir. Acaban en resumidas cuentas descontextualizados y cosificados.
Los traficantes de personas han conseguido ahorrar en costes económicos y morales. Por un lado, al no tener que transportar a las víctimas de trata desde sus paises de origen al país de destino donde serán explotados con el riesgo alto de que mueran por las condiciones de hacinamiento y enfermedades por la falta de higiene en los barcos, como morían hace 500 años, ahora siembran guerras y hambrunas en los paises de origen y ellos mismos como corderitos acaban “pacíficamente” en sus manos. Por otro lado, dejan de generar el rechazo social de antaño porque disfrazan la anulación de la persona para explotarla libremente y desprenderla de su dignidad y del control de sí misma con aceptación, con un consentimiento a todas luces viciado por las circunstancias de extrema vulnerabilidad de las víctimas de trata.
Son todo beneficios.

Además curiosamente cuando nuestras autoridades, las autoridades de los paises europeos tan defensores de la dignidad y libertad humanas, están ayudando a los migrantes, que una vez llegados a nuestras costas son acogidos en centros de inmigrantes desaparecen sin dejar rastro y no pasa nada, no se abre ninguna investigación ni se encuentra ningún culpable, ¿por qué?
Salta la noticia de que en Ventimiglia, región fronteriza entre Italia y Francia miles de niñas y niños son sexualmente esclavizados a cambio de comida y un sitio donde dormir. Los hechos han sido denunciados por Save de Children en su dosier “ Pequeños esclavos invisibles”. Estas niñas en su mayoría son engañadas por la falacia de que cuando paguen la deuda con sus captores las podrán llevar al otro lado de la frontera. Niñas que no saben el idioma, que viajaron solas o que se quedaron huérfanas atravesando el Mediterráneo, niñas en su mayoría eritreas o somalíes.
Detrás de esta noticia se esconde lo que algunas ya denunciábamos tras leer el informe de la Oficina Europea de Policía o Europol publicado en 2016 en el que alertaba de la desaparición de diez mil niños no acompañados de los campos de refugiados de toda Europa.
Sin embargo, la prostitución de niños no es algo nuevo en la región pues hace años cientos de niños egipcios fueron esclavos sexuales y también se “permitió” pues ni los Estados ni la UE han hecho nada para poner entre rejas a estas garrapatas humanas que viven de la miseria ajena. Curiosamente, o quizás no tanto, una vez los Hermanos Musulmanes, aquella organización extremista que dio un golpe de Estado en Egipto en 2013, pero conocida desde hace décadas por sus múltiples relaciones con EE.UU y la entidad sionista para derrocar a Nasser, sale del poder se corta el flujo migratorio de personas originarias de Egipto convertidas en esclavas.
No menos importante es la relación temporal existente entre las recesiones cíclicas de las economías capitalistas con las invasiones promovidas por los Estados europeos, norteamericanos y, por supuesto, sionista. Los migrantes son una mina de oro nunca mejor dicho, porque no figuran en los registros y pueden ser explotados hasta la muerte impunemente y constituyen un flujo ininterrumpido; además despueblan sus paises de origen “casualmente” ricos en recursos, explotados desde hace siglos por Estados Occidentales y luego por multinacionales occidentales con fuerte participación estatal allanando el camino para su libre expolio sin riesgo de que los pueblos se organicen y tomen el poder de manos de gobernantes títeres y que lo primero que hagan fuera una revolución agraria como hizo el ilustre líder africano Thomas Sankara asesinado cuando se disponía a nacionalizar la tierra de Burkina Fasso.
La OIT estima que 21 millones de personas en todo el mundo son esclavas, personas originarias de África, Asia y América Latina y que son esclavizadas en Occidente o en aquellos paises en los que tras la descolonización concadenan guerras y golpes de Estado, es decir, en Estados fallidos y en Europa y Norteamérica. El factor común es la influencia capitalista de las potencias occidentales, de modo que una vez acabemos con un sistema económico que basa su riqueza en el expolio y trafico de drogas (la droga es un medio comúnmente conocido de sumisión generacional necesario para mantener un sistema económico contrario a los intereses de la mayoría social), que se ayuda de la invasión o promoción de guerras a través de la financiación de grupos terroristas estaremos acabando con la pobreza y la trata de personas.

El sistema capitalista siembra terror para obtener migrantes vulnerables que sean explotados como mano de obra barata e ilegal o sexualmente hasta la extenuación de manera muy económica para las multinacionales, aquellas que en verdad mueven los hilos de nuestras democracias.
Para finalizar lanzo una última incógnita: por qué si los Estados están tan comprometidos con erradicar la trata no invierten lo suficiente para prevenirla, perseguirla o proteger a sus víctimas?
La trata es el segundo negocio más lucrativo tras el tráfico de drogas y por delante del tráfico de armas. Tan solo repartiendo la tierra entre todos los seres humanos y respetando la soberanía nacional, autonomía e independencia de cada Estado, erradicaremos la pobreza y con ella la trata de seres humanos.

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