Uno de los miles de archivos informáticos incautados al comisario Villarejo encendió el pasado octubre todas las alarmas en los responsables de la investigación. Esa información que afecta a la “defensa y seguridad nacional” provocó la apertura de una pieza secreta, desconocida hasta ahora, que descansa en un cajón de la Audiencia Nacional.

El nombre del archivo es Taja y alude a encargos del Ministerio del Interior al comisario Villarejo durante los años 2013 y 2014, con Jorge Fernández Díaz al frente del departamento y Mariano Rajoy en el Palacio de La Moncloa. A la espera de que aflore alguna línea de investigación en esa documentación, la tesis principal es que Taja es parte de la documentación que el policía guardaba para extorsionar con su contenido y no un archivo sobre los trabajos ilegales de la organización criminal que presuntamente lideraba.

La existencia del archivo aparece mencionada en un oficio de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía incorporado al sumario de la Operación Tándem que se instruye en la Audiencia Nacional. Con fecha de 29 de octubre pasado, el jefe del Grupo III escribe: “Estos documentos especifican las supuestas funciones asignadas a Villarejo como comisario en activo con destino en la Dirección Adjunta Operativa del CNP”. O lo que es lo mismo, la Dirección Adjunta Operativa de Eugenio Pino, la estructura que albergó la policía política entre 2012 y 2016.

Ese oficio de la Policía motivó a su vez un escrito de la Anticorrupción, de 6 de noviembre, en el que los fiscales del caso piden al juez García Castellón que aísle esa información por no estar relacionada con las piezas abiertas hasta el momento y porque goza de la condición de secreto. “La documentación ahora aportada por la Unidad de Asuntos Internos en su informe 12.565/2018 refleja asuntos, actos, actividades, documentos, informaciones, identificaciones personales y datos que vienen referidos a cuestiones que afectan a la seguridad y defensa del Estado” y que están recogidos en la Ley de Secretos Oficiales, también en la que regula los fondos reservados y en el acuerdo del Consejo de Ministros de 2014 dictado al respecto, razonan los fiscales. Y ahí se pierde en el sumario la pista del archivo Taja.

El oficio de la Policía apenas ocupa dos folios, pero da algunas pistas. Taja es parte de la documentación incautada a Villarejo en un chalet de la calle Clavel de Boadilla del Monte, una casa distinta a la que utilizaba de residencia junto a su familia en esa misma localidad. El chalet de la calle Clavel era el escondite que el “agente encubierto” confiaba en que no fuera descubierto, según constataron los investigadores cuando le condujeron al registro.  

Según Asuntos Internos, el contenido de Taja “resulta particularmente sensible”. Uno de los documentos recoge “supuestas funciones asignadas al comisario José Manuel Villarejo en los años 2013 y 2014, principalmente relacionadas con la captación de información de interés policial”. Desde enero 2011 y hasta su jubilación en junio de 2016, Villarejo estuvo destinado en la Dirección Adjunta Operativa, la estructura que albergó la policía política del comisario Pino durante la primera legislatura de Mariano Rajoy. En 2013, bajo el mando de Pino, Villarejo fue condecorado con su última medalla pensionada. Como reveló eldiario.es, el motivo fue su participación en la Operación Catalunya, las maniobras policiales sin control judicial contra líderes del independentismo. 

El comisario Pino excusa los trabajos de Villarejo y otros miembros de la brigada política en las atribuciones en materia de Inteligencia que asegura tiene el Cuerpo Nacional de Policía, algo que contradice el contenido de la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Villarejo defiende como labores propias de un policía, por ejemplo, los encuentros con Corinna Larssen, la antigua amante del rey emérito.

En el archivo Taja aparecen igualmente las identidades de “colaboradores” del policía y “gastos y recibos que documentan entregas de dinero” a esas personas. En un documento titulado “fondos reservados 6.5.2014” aparecen imágenes de billetes de 500 euros, una supuesta prueba de que su origen son las partidas oficiales de los fondos reservados. Aunque no figuran en esta carpeta, otros recibís a un confidente, en este caso el chófer de la familia Bárcenas, fue el hilo que permitió abrir la pieza que investiga la Operación Kitchen.

Además, Taja contiene “informaciones y datos relevantes” a las identidades secretas de las que dispuso Villarejo antes de jubilarse, tres de las cerca de 900 que aún mantiene en activo el Ministerio del Interior para todos sus investigadores. También aparecen sociedades que Villarejo abrió con esas identidades secretas y gastos vinculados a ellas.

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