Los incendios, presuntamente intencionados, están devastando la Amazonia y el Pantanal, dos de los ecosistemas más importantes del mundo.

La humareda ya alcanza miles de kilómetros y ya causan estragos en diversas ciudades y regiones del país.

«El frío y el cielo plomizo de este domingo dejaron desiertas a las playas del litoral paulista contrastando con el gentío observado en el caluroso fin de semana anterior. En el Pantanal las llamas alcanzaron alturas equivalentes a un edificio de 4 o 5 pisos avanzando a una velocidad considerable frente a brigadistas mal equipados – apoyados por los lugareños con baldes y palas – debido al recorte presupuestario dispuesto por el gobierno como parte de una política de Estado que también se suprimió casi por completo el cobro de multas a los responsables de los delitos ambientales» informan desde Brasilia en Página 12.

En el Pantanal se encuentra en peligro una de las zonas más biodiversas del planeta. Ha afectado y pone en riesgo la supervivencia de más de mil especies, 36 de ellas en peligro de extinción.

Durante la primera quincena, en el humedal brasileño hubo más focos activos que en todo el 2019. Y a lo largo de 2020 un 210% más que en el mismo período el año pasado. Números similares se están reportando desde la Amazonia, al norte.

Bolsonaro, además de evadir el tema, la semana pasada fue recibido por los representantes del negocio agrícola en Brasil, los acusados por el Partido del Trabajador de provocar los incendios.