Una mujer de 40 años y madre de tres niños, que fue condenada en 2015 a prisión por practicarse un aborto, falleció el jueves esposada en la cama de un hospital de la provincia de Buenos Aires, Argentina, donde había llegado por fuertes dolores abdominales.

Según indican medios locales, Patricia Solorza, que así se llamaba, fue trasladada al hospital custodiada por efectivos de la Unidad Penal 47, donde cumplía sentencia, por presentar dolencias severas producto de una peritonitis que no le trataron de forma correcta.

La mujer fue condenada a ocho años de cárcel por un ‘homicidio agravado por el vínculo’ por realizar la interrupción de su embarazo en el quinto mes y un vecino decidiese denunciarla ante la policía local.

Poco tiempo después y bajo un procedimiento inmediato de la Justicia argentina, la imputada quedó detenida. La mujer había solicitado la prisión domiciliaria porque, además de ser madre de tres niños, uno de ellos padecía retraso madurativo producto de una meningitis que contrajo durante su niñez, pero su petición fue rechazada.

El 8 de agosto, día de su muerte, se cumplió el primer aniversario del rechazo que el Senado del país sudamericano dictaminó sobre la Ley de Aborto Seguro y Gratuito. Una Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, compuesta por más de 300 organizaciones y fundada en 2005, había presentado esta propuesta y tras varios intentos fallidos, logró llegar a los legisladores argentinos en 2018. El proyecto obtuvo 38 votos en contra, 31 a favor y 2 abstenciones.

El texto planteaba la posibilidad de realizar la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación. Esa intervención debería ser garantizada en todos los centros de salud públicos o privados en un plazo de cinco días una vez hecho el requerimiento.

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