Un hombre que denunció ante los tribunales paquistaníes el presunto asesinato de cuatro jóvenes por aparecer en 2012 bailando en un vídeo junto a hombres ha sido asesinado a tiros en la ciudad de Abbottabad, en el norte del país, informaron hoy a Efe diversas fuentes.

«Hombres armados no identificados abrieron fuego contra Afzal Kohistani a las 20.30 del miércoles (15.30 GMT) en la parada de autobús Gami de Abbottabad. Murió en el acto mientras que dos transeúntes resultaron heridos por los tiros», indicó el oficial de la Policía local Gul Afridi.

Además de elevar su voz contra la presunta ejecución ordenada por un tribunal tribal que consideró inmoral el baile de las jóvenes, Kohistani era hermano de los dos chicos que aparecían en el vídeo, explicó Farzana Bari, miembro de una de las comisiones constituidas por el Tribunal Supremo para investigar el caso.

De acuerdo con la también activista, los acusados y la corte tribal afirmaron que las chicas estaban vivas, pero el pasado enero la Policía corroboró durante un juicio la muerte no sólo de estas cuatro jóvenes, sino también de una quinta y otros tres hombres relacionados con el caso.

«Kohistani vivía con miedo constante a la muerte y se movía de un lado a otro por las amenazas de muerte. Me dijo muchas veces que estaba recibiendo amenazas y que había pedido protección policial pero nadie le prestó atención y hoy está muerto», alertó Bari.

La fuente recordó que Kohistan, el lugar donde ocurrió el presunto asesinato de las jóvenes, registra a menudo asesinatos de honor y nadie se manifestaba contra ellos a excepción de Kohistani.

Las autoridades han arrestado hasta el momento a tres personas en relación con las presuntas ejecuciones de las chicas y el máximo órgano judicial ha constituido tres comisiones investigadoras para esclarecer los detalles del suceso ante la insistencia de los acusados de que las jóvenes están vivas.

Los llamados «crímenes de honor» son muy habituales en el sur de Asia y suelen implicar a varones de una familia que vengan lo que consideran una afrenta que contraviene la conservadora moral familiar de las sociedades locales.

Según datos de la ONG Comisión de Derechos Humanos de Pakistán (HRCP), entre 2004 y mayo de 2018 se registraron en el país 17.628 crímenes de honor, si bien se cree que la cifra real podría ser mucho más alta debido a la falta de denuncias y a que en muchos casos son cometidos por familiares cercanos.

El Gobierno paquistaní aprobó en 2016 una ley que prohíbe los perdones de los familiares de las víctimas en este tipo de delitos, un agujero legal con el que muchos hombres quedaban libres tras matar a una mujer, en general una hermana o una esposa.

Sin embargo, grupos de derechos humanos y activistas advierten de que la ley ha tenido poco impacto a la hora de poner freno a estos crímenes.

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