El defensor de derechos humanos colombiano José Arled Muñoz Giraldo, quien estaba registrado como víctima del conflicto armado como desplazado, fue asesinado en el municipio de Tuluá, departamento del Valle del Cauca (suroeste), confirmaron este jueves fuentes oficiales.

Muñoz Giraldo se encontraba incluido en el Registro Único de Víctimas por desplazamiento del departamento de Risaralda (centro), explicó la Unidad de Víctimas en un comunicado.

Ante esta situación, la Unidad de Víctimas rechazó y condenó el asesinato de Muñoz Giraldo, del que no facilitaron más detalles.

Como entidad del Estado, la Unidad para las Víctimas «formuló un llamado a las autoridades con el fin de que se investigue, capture y judicialice a los responsables» del crimen.

Según Blu Radio, el homicidio fue perpetrado en el barrio La Independencia de Tuluá cuando dos personas que viajaban en una motocicleta tirotearon a Muñoz Giraldo.

Posteriormente, el activista fue trasladado a la clínica San Francisco, donde falleció.

Al menos 462 líderes sociales fueron asesinados del 1 de enero de 2016 al 28 de febrero pasado, según datos de la Defensoría del Pueblo.

Según un informe de la ONG Instituto de Estudios sobre Paz y Desarrollo (Indepaz) y el movimiento político Marcha Patriótica, ya son más de 700 líderes sociales y 135 excombatientes de las FARC asesinados desde 2016, año en que se firmó el acuerdo de paz.

Los asesinatos de defensores de derechos humanos y líderes sociales en Colombia aumentaron casi un 50 % en 2018 en medio de la impunidad, ya que en tres de cada cuatro casos ni siquiera se establece la autoría del crimen, según el último informe de la ONG Somos Defensores.

Según su reporte, 2018 fue uno de los más sangrientos para los defensores de derechos humanos en Colombia porque fueron asesinados 155 de ellos, lo que supone un 46,2 % más que los 106 documentados en 2017.

El asesinato la semana pasada de la también líder social María del Pilar Hurtado frente a su hijo en el municipio de Tierralta, al sur del departamento de Córdoba, escandalizó al país y prendió de nuevo las alarmas acerca de este tipo de crímenes, muestra la violencia del conflicto armado en Colombia.