El ataque perpetrado se ha llevado a cabo cerca de las instalaciones militares del Ejército de Estados Unidos (la Victory Base Complex), cerca del aeropuerto de Bagdad.

Los medios locales atribuyen el suceso al grupo de resistencia Saraya al-Muntaqim (Compañías del Vengador), que posteriormente informaron de que sus miembros consiguieron entrar en la zona a pesar de las extremas medidas de seguridad. Luego «colocaron explosivos y abandonaron el lugar sin ser monitoreados por las fuerzas de seguridad», reporta Hispan TV.

El grupo de Saraya al-Muntaqim, a través de un comunicado, asegura que tres estadounidenses han fallecido por este ataque con bombas, pero por el momento «ni la parte iraquí ni la estadounidense han comentado hasta ahora la existencia de posibles víctimas», aclaran los medios.

«En los últimos dos meses- aclara un periodista – más de 20 convoyes de vehículos militares del país norteamericano han sido blanco de bombas colocadas al borde de las carreteras».

Esto debe de ser contextualizado en las actuales exigencias, tanto del pueblo como del gobierno, para la retirada de las tropas estadounidenses en Bagdad tras los asesinatos del comandante de la Fuerza Quds, del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y del subcomandante de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) de Irak, Abu Mahdi al-Muhandis.