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El 24 de enero, un grupo de hombres armados entró en la sede de Save The Children en la capital de Nangarhar, provincia fronteriza con Pakistán, en torno a las 9.10 hora local. Según la información recogida por distintos medios de comunicación, murieron seis personas y 14 resultaron heridas, y la autoría se la atribuyó el Estado Islámico (EI).

Esta ONG lleva trabajando en Afganistán en la defensa de los derechos de la infancia desde 1976. La Coordinadora de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo en España (CONGDE) condenó rotundamente el ataque sufrido por esta organización en su oficina de Jalalabad (Afganistán).

Queremos expresar toda nuestra solidaridad, cariño y apoyo a las víctimas y a sus familias, a todos los que mueren o sufren por la violencia en Afganistán o en cualquier parte del mundo y a las personas que integran Save the Children.“, han indicado desde la coordinadora.

En referencia a lo anterior, la CONGDE ha manifestado que se ven “obligados a insistir en que las organizaciones de cooperación internacional y de acción humanitaria no deben ser jamás un objetivo de los ataques de grupos terroristas o de las partes enfrentadas en un conflicto”. “Nosotras estamos y estaremos siempre del lado de quien padece las consecuencias y no de quien las provoca.  En este sentido, nos preocupa cómo se está reduciendo en los últimos años el espacio humanitario y la pasividad de la comunidad internacional al respecto.“, han sentenciado.

Por último, la organización ha querido recordar que “Afganistán no es un país seguro, pese a que la UE lo considere como tal para justificar la repatriación de cientos de demandantes de asilo“.

También Amnistía Internacional han querido mostrar su apoyo a Save the Children: “Usar explosivos y disparar contra personas que están trabajando por la única razón de ayudar a mejorar la vida de jóvenes afganos es un acto cobarde y despreciable. Atacar deliberadamente a civiles es un crimen de guerra”, han indicado.

Cruz Roja internacional ha lamentado lo sucedido en un comunicado emitido desde su sede en Ginebra: “Es intolerable el ataque contra una organización que ayuda a los niños. Los civiles y los cooperantes no deben ser tomados como blanco“, comentaron desde la ONG.

Según Naciones Unidas, 1.662 civiles murieron en ataques tan solo en los seis primeros meses de 2017 y cerca de 700 menores fueron asesinados en los primeros nueve meses del año, conforme a los datos de Unicef.

 

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