Flávio Bolsonaro, hijo del presidente de Brasil, financió y se benefició de la construcción ilegal de edificios con dinero público. Esto es lo que muestran los documentos confidenciales y los datos recopilados por el Ministerio Público de Río de Janeiro a los que The Intercept tuvo acceso. 

La investigación de la Fiscalía en Río de Janeiro, que investiga hechos de organización criminal, lavado de dinero y malversación por parte del hijo de Bolsonaro, sigue siendo confidencial. La investigación preocupa a la familia Bolsonaro: los abogados del senador ya han pedido nueve veces que se suspenda el procedimiento.

El progreso de las investigaciones que cierran el asedio contra el hijo de Jair Bolsonaro es una de las razones por las cuales el presidente ha presionado al ex ministro Sergio Moro para que cambie el comando de la Policía Federal en Río, que también está investigando el caso, y en Brasilia, derivando en la dimisión de Moro.

Los investigadores dicen, según The Intercept, que llegaron a la conclusión cruzando información bancaria de 86 personas sospechosas de estar involucradas en el esquema ilegal, que sirvió para irrigar el negocio inmobiliario de la milicia. Los datos mostrarían que el senador actual recibiría el beneficio de la inversión en los edificios, según los investigadores, a través de transferencias realizadas por el ex capitán de Bope Adriano da Nóbrega, ejecutado en febrero, y por el ex asesor Fabrício Queiroz.

El papel de «inversionista» en las construcciones de la milicia ayudaría a explicar la evolución patrimonial de Flávio Bolsonaro, quien tuvo un salto entre los años 2015 y 2017 con la adquisición de dos apartamentos: uno en el barrio de Laranjeiras y el otro en Copacabana, ambos en al sur de Río. Las inversiones también permitieron la compra de participaciones en una franquicia de la tienda de chocolates Kopenhagen .