Una llamada es la prueba definitiva de que los ancianos de la Comunidad de Madrid no estaban siendo derivados a los hospitales. El Día 23 de marzo de 2020, Ramona Carvajal recibe una llamada de la doctora que atiende a su madre, Alejina, en una residencia del sur de Madrid, en la localidad de Griñón.

«Alejina no está bien. El pulmón derecho está lleno de líquido hasta la mitad. Ella ahora mismo tiene saturaciones vamos a decir, estables. Están bajas pero no obtiene trabajo respiratorio. Tiene ahora 87, yo le voy a colocar una bolsa con reservorio que es para enriquecer un poco más la mezcla que ella vaya a respirar», arrancó la doctora.

«Lo que no me gusta de la analítica de Alejina es que… usted recuerda que le dije que había una sustancia que se elevaba cuando había procesos infecciosos agudos ¿no? Bueno, ella la tiene altísima. El valor normal es de 5 y Alejina tiene 152. Es mal pronóstico», explicaba la médico.

«Yo hablé con el hospital esta mañana y bueno, Alejina fue una de las primeras personas que he tenido con síntomas respiratorios y ganchos febriles. Que estuvo seis días bien y luego siete días después empezó nuevamente la fiebre a subir. Terminamos un ciclo de antibióticos con cefixima, hicimos un cilco de levofloxacino, que ya lo terminamos. Y esta mañana me dijo la doctora (del hospital): ‘bueno, vamos a iniciar otro ciclo con otro antibiótico. A ver si podemos hacer algo'», señalaba la doctora.

La facultativa señalaba que «el resto» era cosa «del cuerpo de Alejina» ya que no tenían «para hacer la prueba» del coronavirus: «Pero bueno… sospechosa, altamente sospechosa». La hija hace en ese momento la pregunta: «De llevarla al hospital, nada ¿no?». La respuesta de la sanitaria fue clara: «Nada, no». «Cuando llamas a pedir ambulancia ellos te dicen: ‘¿Tiene síntomas respiratorios? A consultar con el geriatra del hospital’. Y con el geriatra del hospital es con quien hemos manejado a Alejina. Y no tiene criterios para derivación», confirma.

Tras esta explicación, la sanitaria expone los criterios de derivación. «La Comunidad de Madrid tiene unos criterios para los residentes que son: uno, puede ser trasladado a urgencias todo aquel paciente que tenga infección respiratoria o insuficiencia respiratoria. Dos, que no tenga deterioro cognitivo. Tres, que tenga un parte que sea una persona independiente. Cuatro, que no tenga patologías asociadas, que no sea hipertenso, que no sea diabético, que no tenga antecedentes de nada».

Ramona empezó a llamar desesperada a centros hospitalarios y al 112 para conseguir una cama para su madre. Lleva 13 días enferma de covid-19, pero no la hospitalizan, pese al ruego de la hija. La anciana morirá 17 días después de esta llamada.

El audio, adelantado por ‘El Periódico’, forma parte de una denuncia que se presentará ante el juzgado, es prueba palpable de cómo se materializaba una praxis que las familias de ancianos ingresados en residencias vienen denunciando desde hace semanas: en pleno auge del coronavirus, con las ucis hospitalarias al borde del colapso, los abuelos enfermos no eran derivados a los centros sanitarios.