La acumulación de fondos comprometidos en los presupuestos de la Unión Europea (UE), pero aún no pagados, podría afectar a los futuros proyectos financiados por el club comunitario, según un informe del Tribunal de Cuentas Europeo publicado este martes.

Las cuentas de la UE se componen de compromisos (el importe máximo de pagos futuros a los que se puede comprometer la Unión, pero que no necesariamente se pagarán en el mismo año) y pagos (importes reales disponibles para hacerse efectivos durante el año).

Los atrasos presupuestarios abordados en el informe, denominados «compromisos pendientes de pago», son aquellos contraídos en el ejercicio actual y anteriores, pero que todavía no se han abonado ni cancelado.

Los auditores advierten de que esos fondos pendientes «han alcanzado un nuevo máximo» al final de 2017, cuando ascendían a 267.000 millones de euros.

El Tribunal de Cuentas Europeo subraya que esos pagos que deberá efectuar la Comisión Europea «podrían dar lugar a riesgos financieros significativos para el futuro».

En ese sentido, señala que esa situación «puede limitar la capacidad de la Comisión para gestionar futuras necesidades» e «impedir la liquidación de las órdenes de pago a tiempo porque los importes de los presupuestos anuales sean insuficientes».

Según indica el estudio, los atrasos han aumentado más de un 90 % en los últimos diez años y se espera que crezcan «aún más».

Los auditores destacan tres factores principales que inciden en los atrasos, entre ellos, que los importes del presupuesto disponibles para compromisos son superiores a los importes «efectivamente disponibles para pagos» y que el final de un plan de gasto plurianual se solapa con el inicio del siguiente.

Asimismo, apuntan que los programas financiados por la UE en los Estados miembros «sufren retrasos».

De hecho, el informe resalta que los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (FEIE) generan la mayor parte de los pagos pendientes.

En términos absolutos, los tres Estados miembros con un mayor número de atrasos presupuestarios en los FEIE en 2017 (Polonia, Italia y España) también contaban con las mayores asignaciones de créditos de compromiso en el presupuesto plurianual de la UE.

Así, Polonia (34.600 millones de euros pendientes), Italia (22.300 millones) y España (19.200 millones) representaron el 40 % de los atrasos presupuestarios en 2017 correspondientes a los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos.

En términos relativos, los países que contaban con más atrasos con respecto a sus asignaciones en el presupuesto plurianual del periodo 2014-2020 fueron Chipre, Italia y Malta, mientras que en el lado opuesto de la balanza se encontraban Finlandia, Austria e Irlanda.

A fin de fomentar la disciplina financiera, todos los Estados miembros deben gastar los FEIE en un plazo de tres años a partir del momento en que se comprometen, o corren el riesgo de perderlos.

Para evitar la acumulación de atrasos presupuestarios, los auditores plantean la adopción puntual del plan de gasto plurianual y sus programas asociados, la simplificación de las normas aplicables al gasto presupuestario de la UE, una previsión adecuada de las necesidades de pago y un equilibrio adecuado entre los importes disponibles para compromisos y pagos.

El comisario europeo de Presupuesto, Günther Oettinger, aseguró que los retrasos presupuestarios son «absolutamente normales y no suponen un riesgo financiero».

Añadió que en el próximo presupuesto plurianual para el periodo 2021-2027 la Comisión ha propuesto «simplificar» las normas con el objetivo de ayudar a los Estados miembros «a implementar sus proyectos más rápido».