La Directora General de la UNESCO pide también que se respete el derecho a la educación 

Ante la rápida evolución de los acontecimientos, y veinte años después de la destrucción deliberada de los Budas de Bamiyán, sitio del Patrimonio Mundial, la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, «pide que se preserve el patrimonio cultural de Afganistán en toda su diversidad, respetando plenamente el derecho internacional, y que se tomen todas las precauciones necesarias para proteger el patrimonio cultural de los daños y los saqueos». La UNESCO sigue de cerca la situación sobre el terreno y se compromete a hacer todo lo posible para salvaguardar el inestimable patrimonio cultural de Afganistán.

Cualquier daño o pérdida del patrimonio cultural no hará más que disminuir las perspectivas de una paz duradera y la mejora de las condiciones humanitarias del pueblo afgano.

Además, la UNESCO insiste en la necesidad de garantizar un entorno de trabajo seguro para los profesionales del patrimonio cultural y los artistas locales, que desempeñan un papel fundamental en la cohesión nacional y el tejido social de Afganistán.

La riqueza y la diversidad del patrimonio de Afganistán, que son una parte fundamental de la historia y la identidad afganas, así como de gran importancia para toda la humanidad, deben ser salvaguardadas. Esto incluye sitios como la Ciudad Vieja de Herat, los sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO como el Minarete y vestigios arqueológicos de Jam y el Paisaje cultural y vestigios arqueológicos del Valle de Bamiyán, donde la UNESCO ha estado trabajando durante varias décadas, así como museos como el Museo Nacional de Kabul. Salvaguardar y preservar estos lugares es crucial para el futuro de Afganistán.

DERECHO A LA EDUCACIÓN

Audrey Azoulay afirmó que «nada debe obstaculizar el derecho fundamental a la educación, especialmente para las niñas y las mujeres». La UNESCO no escatimará esfuerzos para apoyar a todos los afganos para garantizar su derecho a la educación.

La educación es un derecho humano fundamental indispensable para el cumplimiento de otros derechos humanos y para el desarrollo de Afganistán.  Y lo es aún más en este momento crítico. La UNESCO pide que se garantice el derecho a la educación sin discriminación. Los estudiantes, los docentes y el resto del personal educativo deben tener acceso a entornos seguros. Las niñas y las mujeres, en particular, deben seguir aprendiendo y enseñando sin ninguna restricción. «No hay que perder los importantes progresos realizados en el país, sobre todo en materia de educación. La educación debe continuar para las niñas y las mujeres. El futuro de Afganistán depende de ellas» añadió la Directora General.

Desde 1948, la UNESCO ha prestado asistencia técnica para reforzar y consolidar la educación en Afganistán. A través de su oficina en Kabul, la UNESCO ha invertido en políticas educativas, especialmente en la enseñanza de las niñas. Mediante una de las mayores campañas de alfabetización de la historia de la Organización, se ha llegado a 1,2 millones de afganos, de los cuales 800.000 son mujeres. Más recientemente, la UNESCO ha apoyado los esfuerzos para hacer frente a la pandemia de la COVID-19, ayudando al sistema educativo a promover un retorno seguro a la escuela, especialmente para las niñas.

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