Ávila, con los conflictos mineros a cielo abierto del denominado “Triángulo del feldespato”, ya forma parte del Atlas de Justicia Ambiental. El Atlas es una herramienta interactiva al servicio del activismo de los ciudadanos contra los excesos de las grandes empresas extractivas que permite, a cualquier organización, dar a conocer un conflicto ambiental en cualquier lugar del mundo. Actualmente se han registrado más de 2.750 a nivel mundial, siendo los más numerosos los relacionados con el uso de la tierra. España cuenta con 80.

Financiada en 2014 por un Proyecto Europeo, con fondos públicos, en el que participan un equipo internacional de expertos procedentes de 23 universidades y organizaciones de justicia ambiental de 18 países, esta herramienta permite a cualquier organización, documentar y registrar un conflicto en ese mapa, utilizando “filtros” por empresas, países y causas de los conflictos.

En el caso de las Plataformas No a la Mina en el Valle del Corneja, No a la Mina en la Sierra de Ávila y No a la Mina en la Sierra de Yemas, decidieron registrar la problemática abulense con la ayuda de Jorge de Dios Sáez, quien realiza su tesis doctoral en la USAL sobre la minería a cielo abierto en esta provincia.

La primera consecuencia positiva para el “Triángulo de Feldespato” es su visibilización en un mapa mundial. “Hoy las tres plataformas son más visibles, lo que les permitirá potenciales alianzas a nivel internacional o suscitar interés entre investigadores de universidades”. Este punto es fundamental para Jorge de Dios y Beatriz Pérez, directora de la tesis doctoral, ya que, en su opinión, son necesarios “contra-discursos” científicos que equilibren y contesten los discursos “muy de parte”, o muy sesgados, a favor de intereses puramente económicos de empresas que operan a nivel global, sin tener en cuenta los impactos devastadores que esta actividad tendría en esta zona.

Ávila, objetivo del boom de la minería

Ambos destacan que, si bien el conflicto abulense no es el primero relacionado con la minería incluido en el Atlas, es el primero dentro de una nueva generación de conflictos socioambientales, provocado por el fenómeno del “boom” de la minería, que desde hace unos años se está viviendo en la Península Ibérica. Una nueva generación de conflictos socioambientales, caracterizada por proyectos mineros a cielo abierto y a gran escala, impulsados por empresas “junior” y multinacionales mineras, para la extracción de diferentes minerales, en numerosos territorios con grandes valores naturales y culturales de la Península, que han dado lugar a la creación de varias plataformas ciudadanas, como las tres abulenses.

Plataformas de las que destacan que “han venido a demostrar, junto con otras organizaciones locales con las que trabajan, que esta España vaciada no se encuentra desprotegida. Las Plataformas han tomado las riendas en este conflicto, son protagonistas principales, no han dejado que nada ni nadie ocupe su lugar. En definitiva están trabajando por una sociedad más justa y democrática. Un trabajo que nos beneficia a todos”.

En cuanto al Triángulo de Feldespato resaltan la dimensión de los proyectos mineros, la acumulación de impactos potenciales, por la cercanía de los mismos, en la salud de las personas, en los recursos naturales, en las economías y poblaciones locales, y el hecho de que todo esto esté en manos de empresas “pantalla” insolventes.

Por otro lado, consideran que el feldespato tiene escasas repercusiones en otros sectores económicos abulenses, ya que Ávila no tiene industria del vidrio y cerámica, ni industria de fabricación de maquinaria utilizada en la extracción de mineral, por lo que a quien más beneficia es al Levante español. Es más, la creación neta de empleo, si estos proyectos se llevan a cabo, puede ser negativa, por el impacto en el empleo del sector agro-ganadero y del sector turístico, con lo que puede impactar aún más en la despoblación. “La precisión de las empresas solicitantes y de quienes sean sus asesores, es poner el foco en territorios ricos en recursos naturales que han sido previamente vaciados socialmente. La realidad social, económica, política y territorial de las zonas elegidas es demoledora”, añaden.

Las tres plataformas contra las minas manifiestan su agradecimiento no solo por la oportunidad que brinda esta herramienta para ser más visibles y denunciar la situación de peligro que corre Ávila, sino también por contar con el apoyo de la universidad y de personas que entienden las verdaderas consecuencias que esto podría llegar a tener para todos los abulenses. “Esto demuestra, a todos aquellos que apoyan a la especulación, que no estamos equivocados y nos da fuerza para seguir luchando hasta acabar con los tres expedientes mineros que todavía nos amenazan,”, han asegurado.