Como cada verano, baja el paro en España y los diferentes estamentos informativos venden este hecho como una victoria ante la crisis, independientemente de la calidad del empleo que se crea. El sistema de trabajo actual profundiza en la temporalidad, marginando cada vez a dos grandes colectivos que siguen sin ver la recuperación del empleo.

 

El descenso del paro en el mes de julio es una noticia que “se ve eclipsada por el elevado volumen de contratos temporales registrados, el 91% de un total de 2.086.655, uno de cada tres tiempo parcial“, señala la secretaria de Empleo de CCOO, Lola Santillana.

Mientras el desempleo entre los hombres adultos jóvenes se está viendo más favorecido por las series mensuales, con bajadas lentas pero continuadas, las mujeres y los parados de larga duración se están convirtiendo en desempleados crónicos con muy difícil reenganche al mundo del trabajo”, analiza Laura Estévez, secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de la Unión Sindical Obrera (USO).

Se mantiene la alta feminización del paro en España: hay 1.855.442 mujeres en paro, el 59% del total. En julio, el paro sigue bajando menos entre las mujeres (-11.368) que entre los hombres (-15.773) y también en términos anuales baja menos entre las mujeres (-72.844, -3,8%) que entre los hombres (-128.059, -9,1%). En julio, el paro se redujo entre la población de 25 y más años (-24.618) y entre la población menor de 25 años (-2.523).

Con respecto a 2017, el paro masculino ha bajado más que el doble del femenino (-9,1% respecto a -3,78%). En nuestro país, seis de cada diez parados registrados son mujeres. Y en cuanto a los parados de larga duración, suponen ya más de un tercio de los desempleados totales”, continúa Estévez.

El desempleo sigue los mismos pasos que en todos estos años, no hemos visto visos de que las políticas en esta materia vayan a dar un giro por el cambio de gobierno. El plan de choque global por el empleo estable es más urgente que nunca, la autorregulación del mercado laboral siempre va a cebarse con los colectivos más débiles”, demanda la secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO.

La tasa de cobertura, actualmente en el 57,5%, deja fuera de la protección a 43 de cada 100 desempleados. Hay que aumentar el grado de protección, emprendiendo la derogación de los cambios normativos implantados por el gobierno del PP en el sistema de prestaciones por desempleo, contributivas y asistenciales, en cuanto a las condiciones y criterios de acceso, tiempo de duración y cuantías, entre otros aspectos.

El colapso del modelo de sistema productivo de nuestro país se evidencia en que las provincias a las que el turismo de sol les da la espalda sí se ven castigadas por el paro. Ha subido en doce, sobre todo en las de las grandes ciudades, como Barcelona, Bilbao, Sevilla, Córdoba y Valladolid, evidenciando que la productividad española, en verano, se pone al servicio de empleos estacionales de cara al visitante”, lamenta Estévez.

Lo que antes eran contratos estivales para estudiantes, hoy son el modo de vida de muchos trabajadores. En los últimos años, parecía haber un conformismo con la temporalidad por parte de los gobiernos a costa de que bajasen como fuera las cifras de parados. Pero ahora mismo el empleo precario es la tónica del mercado, deben implantarse ya fórmulas de castigo fiscal al abuso de la temporalidad, no se puede sostener la economía familiar cuando ni siquiera uno de cada diez contratos es indefinido y de estos, un 60% es a tiempo parcial”, concluye Laura Estévez.

Asimismo, la protección contra el desempleo sigue en cifras muy bajas: 1,45 millones de personas en paro registrado carece de prestación y solo el 57,5% de la población en paro registrado con experiencia laboral cuenta con algún tipo de protección, que en la mayoría de los casos se limita a una prestación asistencial. La brecha de género en la protección por desempleo hasta junio de 2018 se sitúa en más de 10 puntos: la tasa de cobertura de las mujeres (52,8%) es 10,6 puntos inferior a la de los hombres (63,4%).

Potenciar la negociación colectiva y la mejora sostenida de salarios y pensiones, y aumentar los niveles de protección social. Se tienen que tomar medidas para controlar el tiempo parcial y poner freno a los abusos, ya que no es de recibo que el 91% de los contratos sean temporales y un tercio a tiempo parcial.

Hay que potenciar las políticas activas de empleo desde lo público, ya que estas no pueden estar orientadas en exclusiva a subvencionar al sector privado. El presupuesto para bonificaciones por contratación continúa creciendo y asciende en este año 2018 a 1.936 millones de euros, ocupando un tercio del presupuesto de políticas activas de empleo.

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