¡Basta ya de maltrato animal!

Rafael Silva


Todavía no ha habido ningún país cuyo Gobierno se haya cuestionado la idea de que los intereses de los animales cuentan menos que los intereses similares de los humanos

Peter Singer


La RAE acaba de incluir entre sus cambios anuales en el diccionario (palabras nuevas que entran, variantes, nuevas acepciones…) una nueva acepción de “maltrato” aplicado a los daños y sufrimientos que se infligen a los animales gratuitamente, por el disfrute de maltratarlos. No parece que sea éste el único avance que necesita nuestra sociedad en dicha materia. No nos cansaremos de repetir hasta qué punto lo peor de la especie humana sale a relucir, cuando maltrata y explota alegremente a todo tipo de animales, por el simple disfrute de hacerlo. No se les tiene el respeto debido como seres vivos que son, sino que aún se les sigue aplicando el apelativo de “mascotas” para los animales domésticos (perros, gatos, pájaros…), e incluso viéndolos como si fueran juguetes, a tenor de nuestro comportamiento con ellos, que consiste en usarlos y luego abandonarlos. Necesitamos una nueva conciencia animalista, que nos dote de mayor sensibilidad hacia todos ellos, para que sean objeto del respeto, de la protección y del cuidado debidos.

El capitalismo como siempre es el gran valedor de todas estas conductas, que nos llevan a explotar sin medida no sólo la fuerza de trabajo del ser humano, sino también de la propia naturaleza, y del resto de seres vivos que habitan en ella. La actitud hostil y despiadada con los animales no tiene cabida en una sociedad justa y avanzada, así que mientras no lleguemos a disponer de un marco normativo completo de defensa de los animales (nosotros ya presentamos en esta breve serie de artículos nuestra propuesta para una Ley Integral de Protección del Mundo Animal), al menos deberíamos intentar erradicar de nuestra sociedad las detestables y criminales conductas que muchas personas tienen hacia ellos, por ejemplo modificando nuestro Código Penal para que se apliquen condenas para estas personas mucho más severas que las que se contemplan actualmente. Dos nuevos casos han saltado a la palestra durante la última semana: el vil asesinato de una perra en plena calle, y el maltrato hasta la muerte de un zorro por parte de un cazador. Dos nuevos casos que se suman a los cientos que hemos conocido anteriormente…La lista sería interminable.

La perra se llamaba Sota, y fue asesinada a tiros en Barcelona…al día siguiente, convocados por el partido animalista PACMA y decenas de asociaciones de protección animal, se dieron cita en una urgente movilización miles de personas para denunciar el hecho y expresar su repulsa. La muerte del animal, recogida en un durísimo vídeo por el medio The Huffington Post, fue atribuida a un agente de la Guardia Urbana que había acudido a detener a su dueño, una persona sin hogar. Era absolutamente indignante comprobar la escena de la perra tendida en el suelo en un charco de sangre, pero aún moviendo su colita. Distintas concentraciones de protesta se han dado cita en Barcelona (la última este domingo 30 de diciembre) para expresar la repulsa ante el asesinato de Sota. La versión de la policía es que el agente actuó en defensa propia al ser previamente agredido por la perra, pero aún así, hagamos la siguiente reflexión…¿hubiera disparado si se trata de una persona humana? Para estos casos, una sociedad mínimamente sensible (hace poco también se asesinó a un buey que se paseaba por la calle por parte de un agente de seguridad ante el supuesto peligro que representaba) ha de disponer que sus agentes porten pistolas de dardos anestesiantes, para dejar a los animales inconscientes en lugar de matarlos directamente. Todo esto ocurre porque la ausencia de una mínima conciencia animalista nos lleva a actuar con una sensibilidad distinta a la que tendríamos si se tratase de personas…pero los animales también son seres vivos, al igual que nosotros…sufren, comen, crecen, aman, duermen, se alegran, lloran…viven!! Sus órganos vitales y sensoriales son muy parecidos a los nuestros (algunos incluso superan a los nuestros). Tienen su ciclo de aprendizaje, desde jóvenes hasta adultos y viejos, sufren enfermedades como nosotros, y los episodios de su vida también, al igual que a nosotros los humanos, les dejan huella. Y en cuanto a valores, no son comparables a nosotros, sino que son mucho mejores: su sentido del amor, de la fidelidad, de la compasión, de la amistad, de la bondad, de la nobleza…jamás podremos alcanzarlos los humanos.

No podemos desplegar hacia ellos tanta indiferencia, tanta insensibilidad, no podemos tratar sus vidas como si no valieran nada… El segundo caso de la pasada semana, igualmente devastador, tuvo como protagonistas a un supuesto cazador y a un zorro. El vídeo del hombre maltratando hasta la muerte al animal en un brutal ensañamiento provocó igualmente la consternación, rabia e impotencia de miles de personas en las redes sociales (fue incluida también como noticia en los informativos nacionales): un tipo armado con una escopeta encuentra a un pequeño zorro con una pata amputada entre los matorrales cercanos a un campo cultivado. Entonces comienza un verdadero infierno para el animal, que es apaleado con la culata de la escopeta, lanzado por los aires, pateado y pisado hasta la muerte, con el más absoluto desprecio y maldad. Al igual que en el caso anterior, la desolación y el horror provocado fueron comentados por muchos usuarios de las redes sociales. A punto de cerrar este artículo, hemos sabido de la muerte de un lince ibérico macho, de 3 años, después de recibir un disparo a bocajarro, según ha denunciado a la Agencia EFE el Director del Programa Life + Iberlince, Miguel Ángel Simón. El animal, perteneciente a la población de Guadalmellato (Córdoba), fue encontrado el pasado viernes, 28 de diciembre, gracias al radiocollar que portaba. En opinión de Simón, hechos como éste son dramáticos para el esfuerzo que se está llevando a cabo en la Península Ibérica y un total de 22 socios más con objeto de recuperar esta especie.

Insistimos: estos hechos son absolutamente inadmisibles en nuestra sociedad, necesitamos erradicar estos aberrantes comportamientos, comenzando por un Código Penal que castigue como se merecen a los criminales que atentan de esta forma contra la vida de los animales. Pero en fin…¡qué vamos a esperar de un país donde pudiéramos pasarnos todo el verano de pueblo bárbaro en pueblo más bárbaro, contemplando en cada uno de ellos cómo se sacrifica o maltrata a los animales…!Nos hace falta cultura animalista como el comer!


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Soy un malagueño de izquierdas, enamorado de los animales, y de mi profesión, la enseñanza. Soy profesor de nuevas tecnologías y crítico de las mismas, sobre todo de los cursos de F.P.O. (Formación Profesional Ocupacional) de la Junta de Andalucía. Me hice analista político ante la terrible deriva del capitalismo de nuestro tiempo, ante la necesidad de alzar la voz ante las injusticias, ante las desigualdades, ante la hipocresía, ante la indiferencia, ante la pasividad, ante la alienación. Sentí la necesidad vital de aportar mis puntos de vista, mi bagaje personal, y de contribuir con mi granito de arena a cambiar este injusto sistema.

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