La pandemia de covid-19 ha puesto en evidencia la precariedad laboral que afecta a algunos sectores como el de las empleadas domésticas, la inmensa mayoría mujeres inmigrantes que trabajan limpiando viviendas, cuidando mayores o niños.

Muchas han perdido su empleo y no pueden acceder a ningún tipo de ayudas al no estar dadas de alta en la Seguridad Social y por lo tanto no pueden demostrar que tienen un trabajo.

A finales de marzo se creó una prestación extraordinaria que reconocía el acceso a una prestación a este colectivo pero, según cifras del Ministerio de Trabajo del pasado mes de septiembre, casi la mitad de los expedientes recibidos están aún por resolver.

Además de todo esto, la BBC ha publicado un reportaje que muestra lo que vivieron las empleadas de hogar durante el confinamiento.

El reportaje comienza señalando como durante la primera ola del coronavirus para muchas empleadas del hogar en España el confinamiento fue estar encarceladas, ya que han sido obligadas a permanecer en las casas de sus empleadores sin salir y trabajando a tiempo completo.

Jean Mackenzie, la periodista que ha realizado el reportaje, ha hablado con dos de ellas sobre sus experiencias y con el sindicato creado para defenderlas. Según Mackenzie, la mayoría viven en las casas donde trabajan y por ello son muy vulnerables a la explotación y el abuso.

Una de ellas, a la que llamaron Isabella para ocultar su identidad, explicó a la reportera cómo su empleador, que le pagaba 350 euros, la acosó sexualmente metiéndose en su habitación y le dijo que tenía que acostarse con él. Además apenas la dejaba comer y la situación empeoró durante el confinamiento, todos los días le gritaba y se volvió muy agresivo.

Otra de las empleadas de la que no aparece su rostro en el reportaje cuenta que estuvo confinada desde el 8 de marzo y que durante todos esos meses pasó días muy duros por la sobrecarga de trabajo, la falta de consideración, de abuso y estar sola sin su familia.

El reportaje asegura que muchas otras empleadas «siguen viviendo pesadillas» y que los sindicatos tienen noticia de al menos un centenar de mujeres «encerradas durante meses» y algunas siguen estándolo desde el inicio de la pandemia.

Edith Espinola, portavoz del sindicato Sedoac (Servicio doméstico activo), asegura en el reportaje que tienen un lema que es “trabajo de interna, esclavitud moderna”. “A la mujer que trabaja en régimen de interna se cree que es un robot”, añade.

Los usuarios de redes sociales han mostrado su indignación y lamentan que sea un medio extranjero el que tenga que cubrir estos casos de esclavitud moderna en nuestro país.

 

 

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