Las prácticas no laborales constituyen un paso casi imprescindible en la transición de la vida estudiantil a la vida laboral. Ser becario se considera que es algo necesario para meter el pie en el mercado laboral supone formar parte del colectivo de jóvenes que sufre las condiciones de trabajo más precarias.

Los becarios no cobran ni cotizan y en muchos casos están enmascarando puestos de trabajo que podría cubrirse por medio de una contratación laboral. Lo más lamentable es que este sistema está tan instaurado en las relaciones laborales actuales y es un fraude que esta sociedad tiende a normalizar. Se está normalizando que una persona joven, pueda ser discriminada laboralmente solo por el hecho de no tener experiencia laboral previa.

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Según una estimación realizada por Acierto.com, tres de cada cinco estudiantes que realizan prácticas no laborales en una empresa lo hacen de forma gratuita. Según los datos del comparador, ocho de cada diez asegura que la beca no le permite cubrir sus gastos con la contraprestación que reciben.

Se está normalizando que una persona joven, pueda ser discriminada laboralmente solo por el hecho de no tener experiencia laboral previa.

Según CCOO, en el año 2018 había alrededor de 1,4 millones de becarios en nuestro país. Sin embargo, según los datos de la Tesorería General de la Seguridad Social actualizados a 31 de mayo de ese mismo año, tan sólo 85.309 de ese casi medio millón de estudiantes estaba cotizando. El resto o bien no cobraba o simplemente la empresa le negaba la cotización.

UGT indica que los datos de la Encuesta de población activa EPA relativos al primer trimestre de 2019, muestran que los contratos de aprendizaje, formación y práctica representan menos del 10% de la contratación y cada vez se acude menos a este tipo de modalidad contractual, dado que de los 71.900 asalariados menores de 25 años que accedieron a este tipo de contratos de formación se han perdido el 13,8% de dicha contratación respecto a los datos de la EPA del mismo trimestre del año anterior. En el caso de empresas con más de 500 personas en plantilla apenas se utiliza este tipo de contratos. Concretamente entre el 2014 y 2018 sólo representaron el 0,6% de los contratos formativos y el 1,4% de los de prácticas.

Sin embargo, el número de becarios no para de crecer pues en cada curso escolar según datos de un Informe de Estudios Universitarios del MEC se generan más de 400.000 prácticas no laborales, que se cubren por estudiantes becados por un convenio entre su centro y una determinada empresa. En esta cifra se engloban 2 tipos de prácticas, las que forman parte del proceso formativo, llamadas curriculares, que son obligatorias para los estudiantes, así como las prácticas extracurriculares que no forman parte de los estudios y que son voluntarias. Siendo el dato más relevante que más del 80% de dichas prácticas no ofrece ni una remuneración ni una cotización a la Seguridad Social.

Los becarios no cobran ni cotizan y en muchos casos están enmascarando puestos de trabajo que podría cubrirse por medio de una contratación laboral.

De cara a la formación del nuevo gobierno, los sindicatos indican que seguirán insistiendo en la necesidad de acometer estas medidas para garantizar los derechos de los jóvenes, pero no se atreven a aventurar qué ocurrirá.

Desde UGT son necesarios varios cambios para mejorar la vida de los becarios:

  • Un control correcto de que las prácticas sirven para su cometido formativo en la empresa, reforzando la figura de los tutores e introduciendo a los representantes de los trabajadores como pieza fundamental en la defensa de esas personas becarias y supervisar su situación.
  • La laboralización de las prácticas extracurriculares, entendiendo que estas no responden a la superación de unas competencias concretas para la obtención de un título y por tanto debe convertirse en una figura laboral como ya existe en la actualidad, contrato en prácticas. NO se puede justificar la existencia de estas aludiendo que hay planes de estudios que no recogen las prácticas, al contrario, si lo consideramos un elemento de aprendizaje tan necesario, deberemos actualizar los planes de estudios para que recojan esos periodos de prácticas.
  • Límite de becarios por número de plantilla, evitando fraudes que existen en la actualidad cuya productividad de la empresa se basa en mantener un número muy elevado de becarios, que en muchos casos superan al número total de plantilla.

«Estas son modificaciones básicas, que deben ser abordadas en su totalidad, en la mesa de Diálogo Social, tal y como se recogió en el Plan de Choque por el Empleo Joven firmado el pasado mes de diciembre«, señalan desde el sindicato