El movimiento feminista de Bélgica, con apoyo de los sindicatos e inspirado por la protesta española del 8 de marzo de 2018, celebró este viernes una huelga general y diversas manifestaciones para reclamar, en el Día Internacional de la Mujer, igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Los sindicatos, que no dispondrán de datos de seguimiento del paro hasta la próxima semana, adelantaron que la huelga tuvo más incidencia en «sectores principalmente femeninos» como el de la educación, las residencias de ancianos, las empleadas domésticas o las administraciones públicas.

«Es un verdadero éxito respecto a lo que esperábamos», explicó a Efe la portavoz de la Confederación de Sindicatos Cristianos (CSC) Gaëlle Demez, quien agregó que la primera huelga feminista de Bélgica es en gran medida consecuencia del «increíble» movimiento que tomó el pasado 8 de marzo las calles en España.

La protesta belga, que también apoya la Federación General del Trabajo de Bélgica (FGTB) pero a la que no se han sumado los sindicatos liberales, ha sido impulsada por diferentes plataformas, entre ellas el «Collecti.e.f 8maars».

Desde ese colectivo, Marina Vidal, española, afincada en Bélgica desde hace 10 años, explica que la huelga feminista española «fue el detonante», pero no el único elemento para trasladar la protesta a las calles belgas.

«Hace algunos años que estábamos observando lo que pasaba a nivel internacional, por ejemplo, en Argentina», explicó Vidal, quien se mostró satisfecha por la repercusión del paro porque el propósito era «empezar a movilizar a la sociedad belga».

«El objetivo que nos habíamos marcado, que en el hogar, en el trabajo o entre amigos se hable de las discriminaciones que sufren las mujeres a diario, está más que alcanzado y cumplido», agregó.

El paro, que en algunos sectores fue parcial o simbólico, culminó con una gran manifestación en Bruselas que arrancó a las 17.00 hora local en la Estación Central para terminar a las 18.00 en la Plaza de Luxemburgo bajo un cielo soleado y con réplicas y actividades también en otras ciudades belgas como Amberes, Lieja, Gante o Mons.

«Estamos aquí para hacer un llamado de atención a todas las personas para reivindicar nuestros derechos», comentó a Efe desde la manifestación Sindy Fuentes, residente en Lieja y miembro del colectivo Mujeres por la Paz de Colombia, quien lanzó también un mensaje sobre la situación en su país, donde «están matando a nuestras lideresas sociales que luchan por nuestros derechos humanos».

La marcha de Bruselas, en la que participaron 3.500 personas, según los organizadores (más otras 1.700 en Lieja), se desarrolló en un ambiente festivo con cierta presencia de partidos políticos de todo signo y organizaciones como Amnistía Internacional pero esencialmente ciudadanos y, sobre todo, ciudadanas anónimas reunidas en torno a la reivindicación de igualdad.

«El lugar de las mujeres está en la lucha» o «Soy feminista, soy una mujer. Sería estúpida si no estuviera de mi propio lado», «No al hijab obligatorio» o «Mi cuerpo no le pertenece a nadie» son algunas de las pancartas que se podían leer en la marcha.

A la convocatoria de huelga en Bélgica, sin embargo, no fueron llamadas las trabajadoras las instituciones de la Unión Europea (UE) a través de sus sindicatos, si bien se organizaron protestas simbólicas en el Parlamento Europeo (PE).

«Nos tocará trabajar más el año que viene. Igual no se ha movido desde dentro, pero la cantidad de mujeres que está aquí con nosotras… son muchas», apuntó Vidal.

Algunas comisarias europeas, como la responsable de Competencia, Margethe Vestager, la de Comercio, Cecilia Malmström, o la alta representante para la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, compartieron en redes sociales mensajes de apoyo a la igualdad de género que hoy se reivindica en distintos países de la Unión Europea.