El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, conmemoró este lunes la fuerte reducción de las invasiones de tierras en Brasil desde que asumió su mandato, el 1 de enero pasado, y lo atribuyó en parte a la decisión de su Gobierno de facilitar el porte de armas en el país.

El mandatario, en un mensaje publicado en su cuenta en Twitter, relató que, según los datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (Incra), el número de invasiones a haciendas en Brasil por parte de campesinos sin tierra cayó desde 43 en el primer trimestre del año pasado hasta sólo una en los tres primeros meses de 2019.

«El Movimiento de los Sin Tierra (MST) está más débil por la facilitación del porte de armas, una iniciativa que el Gobierno reforzará con otras medidas», aseguró el líder ultraderechista en su mensaje.

El MST, una activa organización que dice representar a millones de campesinos sin tierra en Brasil, promueve masivas invasiones de haciendas improductivas como método para presionar al Gobierno a acelerar sus proyectos de reforma agraria.

La organización, que Bolsonaro llegó a calificar como terrorista, tiene importantes lazos con el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), la formación liderada por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y que gobernó Brasil entre 2003 y 2016.

De acuerdo con Bolsonaro, además del decreto por el que facilitó el porte de armas, al MST también lo debilitó la decisión de su Gobierno de no financiar sus actividades con recursos públicos.

De acuerdo con el Jefe de Estado, en los gobiernos del PT en Brasil, el MST fue financiado no sólo con dineros públicos sino también con recursos de algunas organizaciones no gubernamentales.

El líder ultraderechista, que fue elegido en octubre pasado con un fuerte respaldo de los grandes propietarios rurales, ha adoptado diferentes medidas en favor de los hacendados.

Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército y líder de la extrema derecha en Brasil, es un ferviente defensor de la posesión de armas y en enero pasado firmó un decreto a través del cual facilitó su compra para civiles, cumpliendo así una de sus promesas de campaña.

La semana pasada el mandatario indicó que «otros decretos» relacionados con las armas «vendrán» más adelante y que también tiene pensado presentar un «proyecto de ley» sobre el tema, aunque no especificó nada.

Bolsonaro defiende que un mayor acceso a las armas por parte de la población civil garantiza «el derecho de legítima defensa», una posición que ha sido duramente criticada por organizaciones de derechos humanos que advierten que cuantas más armas circulen, mayores serán los índices de violencia.

Brasil ha registrado en los últimos años una media de 60.000 muertes violentas al año convirtiéndolo en uno de los países del mundo más azotados por este problema.

Pese a ello, según un informe divulgado la semana pasada por la Comisión Pastoral de la Tierra, un organismo vinculado al Episcopado de la Iglesia católica en Brasil, los asesinatos por conflictos en el campo en el país bajaron un 60,5 % en el último año, desde 71 en 2017 hasta los 28 en 2018.

Fue el primer descenso desde 2013, año a partir del cual fueron subiendo sucesivamente las muertes violentas en el campo brasileño hasta alcanzar su pico en 2017, cuando se registraron hasta cinco masacres.

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p align=»left»>Fuente: Eldiario.es


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