El drama humano continúa el Brasil. Los casos positivos por el nuevo coronavirus SARS-COV-2 en Brasil superaron este viernes el millón, de acuerdo al recuento del consorcio de medios brasileños que reporta estadísticas sobre la pandemia en el país luego de una serie de inconsistencias en las cifras oficiales. En total, ya se habla de 1.009.699 contagios, mientras que las muertes por COVID-19, la enfermedad producida por el virus, ascendieron a 48.427.

Este consorcio de medios está compuesto por G1, O Globo, Extra, O Estado de S.Paulo, Folha de S.Paulo y UOL, y recoge datos oficiales de los ministerios de Salud de los 26 estados y el Distrito Federal de Brasil. Desde que el Gobierno Federal amagó con ocultar datos y modificó la forma de registrar las víctimas mortales que se iban originando durante la pandemia, este consorcio decidió publicar dos informes al día sumando las referencias publicadas por cada uno de los 26 estados.

El boletín oficial publicado cada día por el Ministerio de Salud del Estado Federal brasileño, gobernado por el presidente Jair Bolsonaro, ha sido centro de numerosas críticas en las últimas semanas, debido a la inconsistencia de sus reportes y una percibida subnotificación de casos. Sin embargo, los contagios confirmados en Brasil muestran un número inferior al real, ya que el país no realiza suficientes testeos por coronavirus.

“Brasil está testeando brutalmente menos de lo que debería. En la mejor hipótesis, 20 veces menos de lo considerado adecuado”, indicó el profesor del Instituto de Biociencias de la Universidad de San Pablo, Daniel Lahr, a la cadena G1.

Los pocos intentos de medidas de cuarentena que se han ido probado en algunos núcleos urbanos brasileños terminaron antes de llegar al pico de la pandemia y nunca se ha conseguido rebajar la actividad en las calles a los niveles. Bolsonaro no dio ejemplo, mostrándose en público sin mascarilla y potenciando las reuniones sociales en la calle.

Sin embargo, el presidente brasileño volvió a criticar el jueves las medidas de aislamiento social aún vigentes en algunos estados y municipios del país y el “vaivén” de la OMS en algunos aspectos de la gestión de la pandemia. “Brasil no aguanta más el ‘quédese en casa’”, afirmó el mandatario en una transmisión vía redes sociales.

Bolsonaro siempre minusvaloró la gravedad de la enfermedad a la que calificó de «gripecita», y considera las cuarentenas un «crimen», hizo un nuevo llamamiento a alcaldes y gobernadores para una «retomada ordenada de la economía», lo que ya está ocurriendo.

Al igual que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, Bolsonaro también carga contra la OMS a menudo. Aseguró que “lo que menos tiene de ciencia” es la OMS, pues, a su juicio, “está en un vaivén todo el tiempo”, con cambios de opinión y las dudas como las que ha levantado sobre la eficacia de la polémica cloroquina, sobre la que no hay consenso, pero que Bolsonaro defiende con vehemencia.

La clase trabajadora ha sido la más afectada al ser la más vulnerable, ya que no está en condiciones de teletrabajar ni de desplazarse en vehículos privados, se ha visto abocada a seguir pasando el día en autobuses, trenes y vagones de metros repletos.