El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, expulsó este jueves al ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta por las diferencias que tenían sobre cómo enfrentar el coronavirus. El ya ex ministro siempre argumentó que había que seguir los criterios de los científicos y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El ministro ya dejó entrever el 15 de abril que su destitución era inminente, cuando compareció en rueda de prensa con sus dos colaboradores más próximos, el secretario ejecutivo del Ministerio, Joao Gabbardo dos Reis, y el secretario de Vigilancia en Salud, Wanderson Oliveira, en tono de despedida.

«Acabo de escuchar del presidente Jair Bolsonaro el aviso de mi expulsión del Ministerio de la Salud», informó Mandetta en sus redes sociales, tras reunirse con el presidente en el Palacio del Planalto. Sin embargo, el jefe de Estado de Brasil describió a la salida de Mandetta como un «divorcio consensuado».

Tras el anuncio de la expulsión de Mandetta, el Presidente declaró en cadena nacional que el oncólogo del sector privado y amigo personal Nelson Teich será el nuevo ministro de Salud de Brasil.

«En forma gradual debemos abrir el empleo en Brasil. La gran masa de humildes no puede quedarse en casa. El gobierno no tiene cómo mantener este auxilio de emergencia por mucho tiempo», dijo Bolsonaro en cadena nacional en el Palacio del Planalto e insistió en su visión sobre cómo enfrentar al Covid-19.

«La economía debe volver a la situación más normal posible porque, además de la vida, nos preocupa el empleo», afirmó Bolsonaro.

El mandatario, asimismo, destacó que su gobierno «no es una fuente de socorro eterno» para los gobernadores e intendentes, quienes, como Mandetta, defendieron las medidas de distanciamiento social, recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Brasil es el país de América Latina que acumula más casos confirmados del nuevo coronavirus, más de 30.000 hasta este jueves, además de casi 2.000 muertes.

Ante las medidas del Gobierno se escucharon cacerolazos contra Bolsonaro en San Pablo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Brasilia y Campo Grande, la ciudad capital del estado de Mato Grosso do Sul del ministro saliente Mandetta, convertido hoy en uno de los políticos más importantes del conservador partido Demócratas.