Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, ha querido confundir a la comunidad internacional y ha culpado este miércoles en la cumbre sobre biodiversidad de la ONU a las ONG por crímenes ambientales en el país, algo de lo que llevan denunciándolo a él estas mismas ONG desde hace años.

Bolsonaro también ha asegurado que, desde 2019, su Administración «ha adoptado políticas responsables de protección al medioambiente». «Somos víctimas de la más brutal campaña de desinformación sobre la Amazonía y las tierras de Brasil», ha considerado, después de añadir que la inmensa riqueza del Amazonas explica «el apoyo internacional a esta campaña» en alianza con «asociaciones brasileñas explotadoras y antipatrióticas» que persiguen «socavar el Gobierno y el propio Brasil».

Sin aportar datos, ha añadido que el país es «líder» en cuanto a conservación de bosques tropicales se refiere, además de destacar que cuentan con «la energía más limpia y diversificada del mundo» y de que, aunque Brasil es «una de las diez economías más grandes del mundo», representan «solo» el 3 por ciento de las emisiones de carbono en todo el mundo.

Respecto a los incendios en la Amazonía, Bolsonaro ha indicado que «se trata de una selva tropical que no permite que el fuego se extienda» y que «los incendios tienden a ocurrir siempre en los mismos lugares, en los alrededores orientales del bosque donde los indígenas queman sus tierras de cultivo en busca de sustento en zonas ya despejadas».

El Gobierno brasileño ha sido duramente criticado por políticos, activistas y organizaciones no gubernamentales por sus políticas ambientales, pero Bolsonaro ha explicado que mantiene «una política de tolerancia cero con el crimen ambiental», algo para lo que se está combatiendo «con rigor y determinación» los incendios forestales en el país.

Un estudio publicado en la revista Science en julio de 2020 revela que alrededor del 20 % de las exportaciones de soja y el 17 % de las exportaciones de carne de vacuno de Brasil a la UE están vinculadas a la tala ilegal de bosques.

Estatuas de hielo de Trump y Bolsonaro

Activistas de Greenpeace colocaron las dos estatuas de hielo frente a la sede central de la ONU en Nueva York, coincidiendo con la Cumbre de la Biodiversidad albergada por la organización internacional.

Con la protesta, la organización ecologista ha buscado destacar los “deliberados fracasos” de los dos gobernantes a la hora de actuar para proteger el medioambiente.

“¿Dónde están Trump y Bolsonaro mientras el mundo arde? Tienen que despertar ante la descomposición ecológica y seguir a la ciencia”, señaló en un comunicado Arlo Hempill, de Greenpeace USA.