El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se presentó de improviso este domingo en Brasilia en un acto convocado para protestar contra la cuarentena en el que se hicieron abiertos llamamientos a una intervención militar. “Nosotros no queremos negociar nada. Queremos acción por Brasil”, dijo el mandatario ultra.

Desde una camioneta, tosiendo varias veces y tapándose con la mano, en vez de con el codo, muy cerca de las personas que lo acompañaban, como asesores, diputados y escoltas, Bolsonaro da alas a una intervención militar.

Brasil suma 38.654 casos de coronavirus y 2.462 muertes confirmadas. El discurso de Bolsonaro, fue condenado por el presidente de la Cámara de los Diputados, jueces del Tribunal Supremo y dos tercios de los gobernadores.

 La crisis del coronavirus ha dejado al presidente políticamente aislado frente al amplio consenso alcanzado por prácticamente todos los gobernadores, que aunque son de distintos signos políticos implantaron cuarentenas en sus respectivos Estados y las mantienen pese a la presión. 

Políticos y expertos en derecho ven en la actuación del jefe del Estado, y de las Fuerzas Armadas, indicios de delitos que podrían costarle el cargo. “Da miedo ver manifestaciones que piden que vuelva el régimen militar, tras 30 años de democracia”, tuiteó un magistrado del Tribunal Supremo.

La participación de Bolsonaro en las protestas contra la cuarentena culmina una semana marcada por la destitución del ministro de Salud, firme defensor del aislamiento social.