La guerra abierta entre Jair Bolsonaro y su hasta hace poco aliado Sergio Moro se recrudece horas antes de la cita que el antiguo juez tiene con la policía, que investiga si son ciertas sus acusaciones de que el presidente Bolsonaro interfirió en la policía en un intento de tener información de pesquisas sobre su familia y otros allegados. El presidente de Brasil incluso ha llamado «Judas» a su ex ministro.

La posible apertura de una investigación autorizada por el Tribunal Supremo, y que probablemente derivó en la dimisión de Moro, tiene como objetivo esclarecer si Bolsonaro cometió un eventual delito de falsedad ideológica, coacción, prevaricación u obstrucción a la Justicia, entre otros, según un comunicado de la Fiscalía.

“El Judas, que hoy testifica, ¿interfirió para que no se investigase?”, escribe Bolsonaro en su cuenta de Twitter compartiendo, a su vez, un vídeo titulado «¿Quién mandó matar a Bolsonaro?», dando alas a las teorías conspiratorias sobre la puñalada que sufrió en campaña. El autor de aquel ataque fue juzgado, declarado enfermo mental y condenado a quedar internado indefinidamente.

El interrogatorio será en Curitiba, donde el ex ministro testifica precisamente en la comisaría donde estuvo encarcelado el expresidente Lula da Silva, al que Moro condenó en un juicio bajo muchas sospechas.

El Supremo le ha advertido de que si no prueba las acusaciones, puede ser procesado por calumnias. El alto tribunal parece tener prisa porque le convoca en sábado, cuatro días después de abrir la investigación contra el Bolsonaro por injerencia política.

La dimisión de Moro activó una serie de reacciones en cadena que afectó al presidente: perdió a su ministro más popular, arrecian las críticas por su gestión de la crisis del coronavirus, el Supremo le investiga y además le impidió colocar al frente de la Policía Federal a un amigo de la familia.