«Europa no es una opción. Es una necesidad si queremos preservar nuestro modelo de sociedad», escribe en un artículo en ‘La Vanguardia’, recogido por Europa Press, días después de que, por primera vez en 30 años, el Consejo Europeo abordase la relación estratégica entre España y China.

Para el ministro español, la UE no debe «llamarse a engaño sobre las posibilidades reales de la relación bilateral», puesto que China es «un gran país que ha conseguido sacar de la pobreza a decenas de millones de personas en un tiempo récord» pero, como ha constatado la Comisión Europea, propugna «un modelo de sociedad» y de las relaciones internacionales muy distinta de la europea.

A su juicio, eso no impide colaborar, pero ya está claro que la relación «difícilmente estará exenta de tensiones» y, además, o Europa actúa unida, o será «irrelevante». El problema, añade, es que precisanente «Europa no está unida» y por eso es normal que China «privilegie las relaciones bilaterales».

Ahora, el detonante del nuevo debate en torno a China se debe a la posición de liderazgo de China en la tecnología móvil 5G y el papel de la empresa Huawei, teniendo sobre la mesa un texto de la Comisión Europea que califica a China de «rival sistémico» y «competidor económico».

El ministro español asume que China no puede considerarse ya un país en vías de desarrollo y que, desde que entró en la Organización Mundial del Comercio en 2001, el país se ha beneficiado de la globalización, pero no ha abierto su mercado en la misma medida.

También opina que China, además de «un socio potencial clave», es un competidor estratégico por su peso político, económico, diplomático y militar. Y reconoce que, al plantear la relación con el gigante asiático, hay que sumar a su expansión económica las «consideraciones geoestratégicas y de seguridad nacional».

Las palabras de Borrell coinciden además con la visita a Francia del presidente chino, Xi Jinping, para reunirse, además de con Emmanuel Macron, con la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que buscan precisamente mostrar una posición coordinada. A principios de abril se celebrará además la Cumbre UE-China.

Xi ha viajado a Francia directamente desde Italia, donde ha firmado la incorporación de este país a ‘La Franja y la Ruta’, el macroproyecto de infraestructuras transcontinental que promueve Pekín y una de las pruebas de que la UE no está unida en su relación con China.

Eslovaquia, Bulgaria, Hungría, Polonia, Rumanía, Croacia, Letonia, Lituania, Estonia, Eslovenia, Austria, Grecia y Portugal también tienen acuerdos de cooperación con China en el marco de La Franja y la Ruta.