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La Corte Suprema de Brasil ha autorizado la extradición de Carlos García Juliá,  reclamado para que cumpla los 3.855 días de prisión que le restan por haber participado en la matanza de Atocha, el asesinato de cinco abogados laboralistas de izquierdas en 1977, al inicio de la Transición.

Tras obtener la libertad condicional en 1991, García Juliá huyó de España a Paraguay. El pasado 5 de diciembre, fue detenido en la ciudad brasileña de Sao Paulo. Fue la Audiencia Nacional española la que pidió al Gobierno que solicitara a las autoridades brasileñas la extradición del prófugo.

La segunda sala del Tribunal Supremo Federal (STF) de Brasil ha autorizado la extradición por unanimidad. La sala ha tomado esta decisión al considerar que se cumplían los requisitos necesarios para la extradición de García Juliá. Entre esos requisitos, la tipificación de los crímenes y la no configuración de un delito político.

García Juliá, antiguo militante de Fuerza Nueva, fue condenado en 1980 por cinco asesinatos consumados y cuatro en grado de tentativa en el despacho laborista de Comisiones Obreras. Tras obtener la libertad condicional en 1991, obtuvo una autorización para viajar a Asunción. Ahí, debía presentarse cada mes en la Embajada de España de Paraguay, pero no lo cumplió y desapareció.

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