Brasil inició su mayor expedición de las últimas dos décadas para aproximarse a un grupo de indios aislados y evitar enfrentamiento entre diversas etnias que comparten territorio en la Amazonía brasileña, informó este jueves el organismo que cuida de los derechos de los pueblos originarios.

La expedición, abanderada por la Fundación Nacional del Indio (Funai), tiene como objetivo apaciguar la relación entre indígenas de las etnias Korubo do Coari, en situación de aislamiento voluntario, y los Matis, que mantienen contacto con otros grupos desde la década de los 70.

Ambas etnias viven en la Tierra Indígena Vale do Javari, un área rica en recursos naturales situada en el extremo oeste del estado de Amazonas, fronterizo con Perú, y una de las mayores áreas indígenas delimitadas en el país, con más de ocho millones de hectáreas.

Los grupos se han aproximado físicamente en los últimos años y han «ocupado» los territorios ajenos, lo que ha incrementado las tensiones en la región, según explicó a Efe el coordinador de Política de Protección y Localización Indios Aislados de la Funai, Marco Aurelio Milken Tosta.

La situación se agravó en 2015, cuando un grupo de 21 indígenas Korubo rompió su aislamiento de manera forzada después de ser abordado por los Matis mientras atravesaban el río Branco del Vale do Javari, la región con mayor concentración de pueblos indígenas no contactados registrados hasta el momento, con un total de 10 confirmados.

En 1996 y en 2014, otros dos grupos Korubo fueron contactados y se alejaron de la comunidad que permanece aislada en medio de la selva amazónica.

Ante el histórico de conflicto, los Matis y los Korubo contactados demandaron la actuación de la Funai con el fin de evitar posibles enfrentamientos entre los indígenas de la región.

Los Korubo que rompieron el aislamiento, además, quieren ver a sus parientes con el fin de «retomar los lazos», aunque para la Funai todavía es una incógnita cuál puede ser la reacción de los indígenas después de varios años sin noticias de sus allegados.

«Los Korubo no saben lo que pasó con el grupo. Es una cuestión complicada. Los que están en la selva no tienen información y la reacción es muy difícil de dimensionar. ¿Cómo puede estar la cabeza de esos indígenas que no saben que sucedió? Ellos probablemente consideran que ellos fueron asesinados, esa es mi lectura», agregó.

La aproximación con los indígenas aislados, unos 30 según estimaciones de Milken Tosta, se realizará a través de los propios Korubo y a partir de ese momento la Funai podrá proseguir con la mediación.

La llamada Expedición de Protección y Monitoramiento de Indígenas Aislados Korubo del Río Coari pretende llegar este jueves al lugar de la misión después de varios días de viaje y se prolongará durante un año, con el apoyo de la Policía Federal, la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Amazonas y el Ejército.

En un primer momento, unos 30 especialistas coordinados por la Funai se desplazarán hasta la región amazónica, donde permanecerán por un plazo de entre un mes y 45 días, para facilitar el encuentro entre los dos grupos de Korubo.

«La expedición de la Funai es para evitar cualquier tipo de conflicto. Esa posibilidad existe, pero es pequeña», precisó el funcionario.

La Funai sufrió cambios con la llegada al poder del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro, que transfirió del Ministerio de Justicia al Ministerio de Agricultura la función de identificar, delimitar y crear nuevas reservas indígenas.

El decreto, uno de los primeros firmados por Bolsonaro tras su llegada al poder el pasado 1 de enero, fue cuestionado este jueves por la Procuraduría General de Brasil, que puso en tela de juicio la política indigenista del Gobierno.

El organismo también se pronunció contra la medida que convirtió la Funai en una entidad vinculada al Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos.

«Al transferir la delimitación de las tierras (indígenas) al Ministerio de Agricultura, la norma coloca en conflicto los intereses de los indígenas con la política agrícola del Gobierno», alega el Ministerio Público.

Desde la campaña electoral, Bolsonaro ha levantado ampollas con declaraciones sobre los indígenas, a quienes considera «aislados del Brasil de verdad» y «explotados y manipulados por ONG».

Por ello, ha propuesto en diversas ocasiones un estudio para poner en marcha explotaciones mineras y agrícolas por considerar que los indios tienen derecho a explotar sus recursos y desarrollarse como los demás brasileños.

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