Brasil alcanzó la cifra de 65.602 homicidios en 2017, lo que supone una media de 31,6 muertes violentas por cada 100.000 habitantes que hacen que el gigante sudamericano alcance su récord histórico, según los datos divulgados este miércoles por el Atlas de la Violencia de 2019.

El atlas, resultado de un estudio realizado por el Instituto de Búsqueda Económica Aplicada (Ipea) y el Fórum Brasileño de Seguridad Pública, revela los datos que contextualizan la creciente ola de violencia que vive el país y salen a la luz en plena polémica del gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro, que promueve la flexibilización del porte de armas.

El perfil con mayor posibilidad de muerte violenta en Brasil corresponde a un hombre joven, negro y soltero, lo que demuestra una fuerte desigualdad por cuestión de etnia; el 75 % de las víctimas de homicidio en 2017 eran negras o mulatas.

La tasa de víctimas negras por homicidio creció un 33,1 % frente al 3,3 % de las personas no negras; el estado de Rio Grande del Norte, con 87 muertos por cada 100.000 habitantes negros, encabeza la lista al superar la media nacional.

«Hay un crecimiento de las desigualdades por raza, los negros mueren más y esa diferencia crece, el racismo tiene que ser encarado de frente en la sociedad», apuntó el coordinador del Atlas, Daniel Cerqueira.

Asimismo, el informe alerta sobre el aumento de jóvenes muertos, que produce un envejecimiento de la población y supone un obstáculo en el desarrollo social del país; en 2017 un total de 35.783 jóvenes de entre 15 y 29 años fallecieron, lo que supone una cifra récord en los últimos 10 años.

Otro de los puntos más destacados del informe es el aumento de feminicidios, que alcanzan la cifra de 13 por día; en 2017 se registró el dato más alto de los últimos diez años de mujeres asesinadas, 4.936, siendo el 66 % de ellas negras.

En este punto, Cerqueria explicó que en los últimos años hubo una disminución de los homicidios de mujeres fuera de las residencias, pero dentro de ellas el aumento fue considerable, en la mayoría de los casos por arma de fuego.

En este sentido, añadió que «tener un arma de fuego en casa, al contrario de lo que la gente piensa, aumenta la posibilidad de homicidio, accidente o suicidio y no la seguridad», lo que supone una objeción al decreto promovido por Bolsonaro sobre la flexibilización de armas.

«Estamos muy preocupados porque existe evidencia científica al respeto, la flexibilización de armas aumenta los homicidios, una política que facilita la difusión de ramas de fuego va a tener consecuencias», apuntó.

Además, el informe abarca una sección sobre la violencia contra la población LGTBI, que presenta un aumento de homicidios del 127 %; en la mayoría de los casos los autores del crimen son hombres y las víctimas son homosexuales o bisexuales de sexo femenino.

En este punto, Cerqueira denunció que la falta de datos que reflejen la situación del colectivo es un «apagón estadístico» que supone «una invisibilidad de la violencia homofóbica en Brasil».

La guerra por nuevas rutas de narcotráfico, el aumento de producción de cocaína de Perú y Bolivia, que dejan a Brasil como corredor para el mercado europeo y africano y los conflictos entre facciones también influyen notablemente en el crecimiento de la violencia letal del país.