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Sergio Martín-Carrillo | Celag

El año 2019 estaba marcado en el calendario de numerosos organismos internacionales y analistas económicos como el que marcaría el regreso de Brasil al vigoroso crecimiento económico que había experimentado en los años previos a la recesión de 2015.  Sin embargo, los malos datos económicos que se han ido conociendo en el primer trimestre, resultado de las medidas de orientación neoliberal que se están implementando en el país desde hace casi 4 años, están llevando a corregir fuertemente a la baja las previsiones económicas para este año.

Los resultados económicos

Los recortes en el gasto y la inversión pública, y la reforma impulsada durante el Gobierno de Temer que limitaba el gasto público durante 20 años, no han conseguido acabar con el déficit público excesivo, tal y como pregonaba la ortodoxia neoliberal. Lejos de esto, esta limitación del rol activo del Estado en la economía está estrangulando el desarrollo económico mientras que la deuda pública sigue aumentando. En diciembre de 2018, la deuda bruta del sector público alcanzó los 5.272 billones de reales, lo que representa unos 1.425 billones de dólares, y supone el 76,7% del Producto Interno Bruto (PIB). En 2013, antes de la deriva neoliberal de la política económica, la deuda pública se situaba en torno al 50%.

La política de austeridad no ha conseguido el propósito de acabar con el déficit público y cerró el año 2018 en el 7,09%, mientras que el déficit primario -los ingresos menos los gastos sin contar los pagos por intereses de la deuda- se situó en el 1,6%. La caída del gasto y la inversión pública está estrangulando la actividad económica que empuja a la baja la obtención de ingresos públicos por parte del Estado.

En el primer trimestre de 2019 la producción industrial en Brasil cayó un 2,2%, mientras que en el cuarto trimestre del 2018 el crecimiento económico alcanzó un exiguo 0,1%. El beneficio reportado por el gigante estatal Petrobras disminuyó en el primer trimestre un 42% respecto al mismo periodo del año anterior. Por su parte, las exportaciones de vehículos producidos en Brasil han caído en abril un 52,3% en relación al mismo mes del año anterior, según los datos hechos públicos por la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (ANFAVEA) -en este caso, también influido por la crisis económica de Argentina, mercado que es el principal receptor de dichas exportaciones-[1]. El sector servicios también ha empeorado considerablemente sus condiciones; según el Indice de Gerentes de Compras compilado por IHS Markit, éste se situó en el 49,9 en abril, por debajo de 50, que separa la contracción del crecimiento, y bajando del 52,7 que había marcado el mes anterior[2].

Estos, entre otros resultados, están haciendo que en las últimas semanas diferentes organismos internacionales, analistas o el propio Gobierno comiencen a revisar sus previsiones de crecimiento para el año 2019. El milagro de la austeridad no funciona para Brasil, como tampoco funcionó en tiempos recientes en Grecia o en Portugal, y menos aun en la década de los 90 en la mayor parte de los países de América Latina. La única meta a la que conducen las políticas neoliberales de austeridad es a la del austericidio.

La revisión de las previsiones sobre crecimiento económico

En las últimas semanas son muchas las instituciones que están publicando correcciones sobre los resultados esperados en el crecimiento económico brasileño para el año 2019. Estas revisiones coinciden todas en una misma dirección:la revisión a la baja, en vista de los últimos resultados sobre el desempeño económico del país suramericano.

De acuerdo con el Índice del Banco Central de Brasil sobre perspectivas económicas publicado la semana pasada, la economía brasileña crecerá al 1,49%. Este índice se publica semanalmente en el Boletín Focus y se construye a partir de la consulta sobre las previsiones económicas de empresarios y analistas de instituciones financieras. El resultado obtenido la semana pasada supone la décima revisión consecutiva a la baja, que pasó en solo una semana del 1,71% al citado 1,49%.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) también ha ido corrigiendo sus expectativas para con la economía brasileña, desde el crecimiento estimado para 2019 del 2,4% publicado en su Informe “Actualización de las perspectivas de la economía mundial, Enero de 2019”[3], hasta el reciente descenso al 2,1% dado a conocer durante el mes de abril en el Informe “Perspectivas de la Economía Mundial – Abril de 2019”[4]. En este sentido, cabe destacar la sobreestimación que suele realizar el FMI en aquellos países que aplican sus recetas económicas[5]. Este sería el caso de Brasil.

Otro organismo internacional que ha corregido a la baja sus previsiones sobre el crecimiento económico de Brasil ha sido la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) que en octubre de 2018 publicaba, en su actualización de las proyecciones de crecimiento económico para la región, que el PIB de Brasil se expandiría en 2019 un 2,1%[6], sin embargo, en abril de 2019 ha revisado a la baja estas perspectivas y ahora estima un crecimiento del 1,8%[7].

Del mismo modo, el banco Itaú-Unibanco hizo pública en abril su nueva previsión sobre el crecimiento económico brasileño, reduciéndolo desde el 2,5% estimado en el mes de diciembre, hasta el 1,3%. Esta revisión a la baja, según el banco, se justificaba por el debilitamiento progresivo que estaba mostrando la actividad económica y el mantenimiento de altos niveles de desempleo (12,4%)[8].

Brasil: una economía que no despega

Estas nuevas proyecciones corregidas van en la línea de lo que ya habían anticipado Guillermo Oglietti y Lucía Converti en el Informe “Presidenciales Brasil 2018: proyecciones 2019-2022 para las propuestas de Haddad y Bolsonaro”[9] en el que se estimaba el impacto que tendría en la economía brasileña la continuación de las propuestas neoliberales representadas por el entonces candidato, Jair Bolsonaro.

En definitiva, atendiendo a los resultados obtenidos en el primer trimestre y la senda seguida por las nuevas proyecciones, la economía brasileña volverá a estar en unos niveles de crecimiento exiguo, como los de 2017 (1,06%) y 2018 (1,1%), muy alejados de los niveles alcanzados en los años precedentes a la crisis económica (el crecimiento promedio en el periodo 2010-2015 fue de 3,4%) en los que las políticas desarrollistas no sólo hacían de locomotora económica sino que, además, luchaban contra la pobreza y la desigualdad. La actual gestión asfixia la actividad económica y no consigue reducir la incesante subida en el nivel de deuda. Sin un cambio radical de rumbo, la economía brasileña se dirige irremediablemente a una nueva recesión y con unos niveles de deuda insostenibles.

 

[1]    https://www.cesla.com/detalle-noticias-de-brasil.php?Id=7224

[2]    https://lta.reuters.com/articulo/economia-brasil-servicios-idLTAKCN1SC18C

[3]    FMI (2019). Actualización de las perspectivas de la economía mundial,Enero 2019.  https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2019/01/11/weo-update-january-2019

[4]    FMI (2019). Perspectivas de la Economía Mundial – Abril de 2019. https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2019/03/28/world-economic-outlook-april-2019

[5]    La sobreestimación en las estimaciones de países con políticas ortodoxas y la subestimación con países que siguen políticas heterodoxas lo hemos tratado en CELAG en diferentes artículos que pueden ser consultados en nuestra página web.

[6]    CEPAL (2018). Actualización de las proyecciones de crecimiento del PIB para América Latina y el Caribe en 2018 y 2019. https://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/tabla-proyecciones_octubre-2018_esp.pdf

[7]    CEPAL (2019). Actualización de las proyecciones de crecimiento del PIB para América Latina y el Caribe en 2019. https://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/tabla-actualizacion_proyecciones_crecimiento_abril-2019_esp.pdf

[8]    https://www.efe.com/efe/america/economia/el-banco-itau-rebaja-a-1-3-la-prevision-de-crecimiento-brasil-para-2019/20000011-3951833

[9]    Oglietti, G. y Converti, L. (2018). Presidenciales Brasil 2018: proyecciones 2019-2022 para las propuestas de Haddad y Bolsonaro. Una aplicación del modelo stock-flow de contabilidad consistente para Brasil. https://www.celag.org/wp-content/uploads/2018/10/Presidenciales-Brasil-2018-proyecciones-2019-2022-para-las-propuestas-de-Haddad-y-Bolsonaro-1.pdf

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