A raíz del asesinato del joven Samuel en A Coruña en la madrugada del pasado sábado al grito de «maricón», tal y como relatan las amigas que iban con él, el actor Brays Efe ha decidido contar las numerosas agresiones verbales y físicas que le ha tocado sufrir a lo largo de los años.

«Me han llamado maricón muchas veces. Cuando era un niño, antes de saber lo que era, y este mismo mes. Lo recuerdo en el colegio, en el instituto y en la universidad. Me lo han dicho alumnos, profesores, jefes, desconocidos, actores con Goya, familiares y hasta un policía», ha comenzado diciendo el actor en un hilo en Twitter.

El hilo continúa: «Me lo han escrito en notas y también me lo han gritado a lo lejos por la calle. Me lo han dicho mientras me pegaban o escupían… y también me lo han dicho medio en broma, como un chiste. Me lo han dicho con muchas palabras diferentes, y hasta con gestos».

«También nos hemos apropiado el término y se lo digo a mis amigos y amigas. Siempre le digo a Greta: ‘mariquita, ¿qué haces?’ como si no pasara nada. Y trato de usarlo en cualquier entrevista que puedo para referirme a mí, porque un cuchillo es sobre todo una herramienta».

«Así que si queréis explicarnos algo a los maricones, bucead y explicadnos por qué sois homófobos, pero no nos expliquéis lo que es la homofobia porque nos hemos hecho el doctorado y ahora impartimos la materia».

«La opinión que cualquier político tenga sobre mi existencia como maricón no podría importarme menos, le guste o no. Os pagamos para que nos deis de una vez nuestros derechos, no vamos a suplicarlos más. ¡Dadnos nuestros derechos! #JusticiaParaSamuel«, ha zanjado pidiendo a los políticos que actúen para dar los derechos que necesita el colectivo LGTBIQ+.

Encasillados y marginados por su sexualidad

En los últimos tiempos varios actores y actrices han mostrado abiertamente su orientación sexual y hablan sin tapujo de ello en redes sociales. Ejemplo de ello son: Eduardo Casanova, Anna Castillo, Omar Ayuso, Carlos González y Omar Banana.

Y aunque esto podría generar la percepción de que ya no quedan armarios en la industria española, Brays Efe señala que «ser gay y tener pluma determina mucho qué tipo de roles le llegan».

El miedo a ser encasillados y marginados por su sexualidad pesa sobre muchos actores, lo que explica que hayan empezado en la interpretación y se hayan acabado convirtiendo a la dirección.

La industria del audiovisual en España tiene un gran porcentaje de personas del colectivo LGTBIQ+, tanto delante como detrás de las cámaras, pero eso no quiere decir que no haya homofobia en ella, ha explicado a El País una actor que prefiere no desvelar su identidad, precisamente porque no está públicamente fuera del armario.

“Hay muchos actores gais o bisexuales que están trabajando muchísimo y nunca lo dirán. Hay una especie de pacto de silencio”. “Nos piden que seamos visibles, pero a día de hoy sigue habiendo consecuencias. ¿Cuántos actores son abiertamente homosexuales y tienen carreras en España, especialmente con papeles protagonistas?”, ha señalado el actor.

A Brays Efe le pasó hace poco en un proyecto: un director le ofreció un papel, él accedió, firmó una carta de compromiso y pasaron a tener conversaciones sobre el personaje. Cuando se acercaba el momento de empezar a rodar, recibió una llamada porque el equipo de producción quería hacerle una prueba para comprobar que podía interpretarlo con la suficiente masculinidad.  Y aunque al principio no quiso hacerla, la pasó y demostró, a ojos de los productores, que era lo suficientemente hombre.

En Hollywood la cosa no está mejor. Actores y actrices han visto reducidos sus trabajos desde que se declararon parte del colectivo, por eso algunos prefieren esperar a hablar abiertamente de su sexualidad cuando ya tienen una carrera establecida.

1 Comentario

  1. Solo podría decir que en el interior de un homófobo, seguramente existen deseos inconclusos, fantasías y ansias sexuales reprimidas, y por esta razón no soportan que los seres que tienen la valentía de ser libres, existan. El homófobo sufre en silencio su homosexualidad no declarada, muchas veces ni siquiera reconocidas por su consciente.
    Detrás de un homófobo, casi siempre podrás identificar posiblemente a un pervertido y un triste ser, lleno de conflictos.

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