Hace unos años se hicieron populares los anuncios televisivos de créditos express o rápidos. Cientos de personas, pensando que poseían los mismos intereses que un crédito normal, se aventuraron y solicitaron este tipo de microcréditos. Sin embargo, a la hora de devolver las cantidades requeridas, se dieron cuenta de lo abusivo de sus condiciones.

Estos no son los únicos casos en los que la firma de un contrato o la solicitud de dinero rápido ha propiciado situaciones injustas. No obstante, en los últimos años los consumidores han comenzado a reclamar y pedir una revisión de los contratos o los préstamos. En este sentido, muchos bufetes especializados en derecho bancario han comenzado a indagar en estos aspectos. Entre ellos, Nogués Abogados es uno de los más conocidos del sector.

Pero, ¿en qué situaciones son comunes las reclamaciones en derecho bancario? A continuación te damos las pistas.

Préstamos rápidos, microcréditos o créditos express

Ya hemos mencionado los créditos express o microcréditos que tantos problemas han causado. En realidad, las entidades que conceden este tipo de préstamos y créditos de manera rápida y sin solicitar gran papeleo pertenecen a grandes grupos financieros.

La mayoría de estos créditos, con unos intereses desproporcionados, ni siquiera cumplen la Ley de contratos y créditos al consumo. Dado que las comisiones aumentan si no se devuelve el crédito, puede ocurrir que la cantidad a devolver sea desproporcionada si la comparamos con la que el consumidor recibió.

Tarjetas revolving

Es muy similar al caso de los créditos o préstamos rápidos, pero en formato de tarjeta. De este modo, muchos usuarios no se percatan de que, en realidad, están cayendo en la misma trampa por parte de las entidades.

La tarjeta revolving cuenta con un crédito con el que el cliente hace frente a los pagos rápidos y, de este modo, los aplaza. Sin embargo, esa deuda va en aumento, con unos intereses escalofriantes (desde el 20% TAE hasta un 4000%). Así, a los intereses se suma la falta de transparencia de su uso.

Gastos de hipoteca

Durante muchos años, a la hora de reclamar una hipoteca, el cliente debía costear los llamados «gastos de hipoteca». Estos incluían los gastos del notario, el registro de la propiedad, la gestoría y la tasación de la vivienda. Pues bien, al igual que con las clausulas suelo, el Tribunal Supremo se pronunció y consideró «abusiva» la obligación del usuario de pagar estos gastos, siendo el banco el máximo beneficiario. Por ello, los clientes pueden reclamar si han costeado estos servicios.

Existen además numerosas situaciones en las que el ciudadano está desprotegido debido a su falta de conocimientos en el campo en cuestión. Entre ellas, las clausulas suelo son el último ejemplo de una larga lista que incluye las hipotecas multidivisas, los intereses de demora o la comisión por posición deudora. En estos casos, lo mejor es acudir a un especialista que pueda asesorar e informar al ciudadano sobre su situación concreta, estudiando las medidas oportunas que se puedan llevar a cabo contra estas injusticias.