La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, ha afirmado este martes que el mes de mayo, tras el fin del Estado de alarma, puede ser un «punto de referencia» para decidir sobre la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) una vez se avance en la recuperación, y ha recordado que el SMI ya está en la «banda alta» europea, puesto que «ningún otro país» lo ha subido casi un 50% en cinco años ni presenta una tasa de paro como la española.

Lo ha señalado Calviño en una entrevista en el Canal 24 Horas de TVE en la que ha indicado que mayo puede ser un «punto de referencia» para abordar la variación del SMI al haber finalizado el Estado de alarma decretado hasta el día 9 de ese mes y poder constatar en qué situación se encuentra la economía y la recuperación.

Señala Nadia Calviño que las circunstancias actuales derivadas de la crisis desaconsejan acometer en este momento una subida del SMI, ha recordado que «ningún otro país» ha tenido un alza del SMI de alrededor del 30% y de casi el 50% en los últimos cinco años, lo que supone una variación «muy significativa», al igual que ningún otro país presenta una tasa de paro como la española ni se ha visto tan afectado por la pandemia y ha recordado que a diferencia de España otros países cuentan con salarios mínimos diferentes para los jóvenes y ha subrayado que el SMI de España (950 euros) está ya en la «banda alta» en comparación a otros países tras el alza de los dos últimos años.

Calviño ha recordado que la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha deslizado este martes que probablemente habrá que darse un margen de seis meses para evaluar la economía y estudiar «si procede» que continúe la senda de alza del SMI «defendida por el Gobierno desde hace dos años y medio».

«Eso está bien, creemos que hay que mejorar los salarios y devolver la dignidad, estamos comprometidos con la agenda progresista, pero una cosa distinta es que en este momento con las previsiones de crecimiento, la incertidumbre y empresas golpeadas» sea aconsejable, ha añadido Calviño.

En este punto, ha opinado que «lo deseable» en un Gobierno «responsable» es darse un «cierto tiempo» cuando no hay acuerdo con los agentes sociales como en la actualidad, para tomar una decisión en un «contexto diferente».

SMI Calviño y Yolanda Díaz

En espera de la recuperación

En cuanto a la evolución económica del cuarto trimestre, ha asegurado que mira «todos los días varias veces» los indicadores, y actualmente son «mixtos», ya que algunos van «bastante bien, incluso mejor de lo esperado», como el mercado laboral que sigue creando empleo o los ERTE, que se mantienen con unos 770.000 trabajadores, pero otros no son tan favorables, como los referidos a consumo o el uso de tarjetas.

Así, el escenario central mantiene que habrá «crecimiento» en el cuarto trimestre, a diferencia de la caída del 0,8% del escenario central previsto por el Banco de España, por lo que Calviño cree que permitirá entrar en 2021 empezando con una «senda de recuperación» y que las vacunas permitan una «fase un poco diferente».

No solo Podemos: los sindicatos piden la subida

Para UGT y CCOO es irrenunciable que el Salario Mínimo Interprofesional se sitúe a lo largo de esta legislatura en el 60% del salario medio, como establece la Carta Social Europea y el compromiso alcanzado en España con los agentes sociales. El año 2021 no puede ser una excepción, un paréntesis que nos aleje de este objetivo, sino que debemos seguir avanzando en la mejora de los salarios más modestos.

Para UGT y CCOO no tiene ninguna justificación que el año que viene se incrementen las pensiones, el salario de los trabajadores públicos y los salarios pactados en convenio, mientras que el salario de los trabajadores que se encuentran en una situación más vulnerable al margen de la negociación colectiva, se quede atrás, y vuelvan a ser estos trabajadores los que carguen con la crisis socioeconómica.

El escenario económico del próximo año no solo justifica una subida del SMI sino que la hace necesaria para acelerar la recuperación económica a través de la dinamización del consumo y la demanda interna.

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España no puede quedarse atrás

El SMI está regulado en el artículo 27 del Estatuto de los trabajadores (ET). Lo fija el gobierno anualmente y tiene en cuenta factores como el IPC previsto, la productividad media nacional, el incremento de la participación del trabajo en la renta nacional y la coyuntura económica general.

El SMI es un instrumento fundamental para avanzar en la cohesión social, territorial y sectorial. Nuestro país tiene un gravísimo problema de desigualdad y de pobreza laboral, que exigen el avance progresivo del salario mínimo como herramienta predistributiva que permite avanzar en una mayor cohesión e igualdad de la sociedad.

La mayor parte de países europeos que tienen establecido un salario mínimo van a proceder a su mejora el próximo año: Alemania, Portugal, Francia, Luxemburgo, Holanda, Reino Unido, Irlanda, Bulgaria, Croacia, República Checa, Eslovaquia, Letonia, Lituania, Polonia y Malta, están negociando y pactando subidas del salario mínimo para el año que viene.

La lucha ahora es subir el SMI a 1000 euros para poder cumplir para el año 2023 el objetivo, tanto del Gobierno de España como de la Unión Europea, para conseguir que sea el 60% del salario medio del país, que está situado en 22.572 euros brutos. Se trata de una guerra salarial impensable unos años atrás, solo posible desde un gobierno progresista, aunque no es una lucha común entre miembros del ejecutivo.

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