La vicepresidenta en funciones del gobierno, Carmen Calvo, ha replicado hoy al Tribunal Supremo que el jefe del Estado en octubre de 1936 era Manuel Azaña. Así se ha pronunciado a raíz del auto del Tribunal Supremo en el que sitúa a Francisco Franco como jefe del Estado desde 1936.

«No voy a pronunciarme sobre qué hace otro poder del Estado, pero está claro que a esa fecha el jefe del Estado era Azaña y el presidente, Largo Caballero, esa es la historia en términos políticos y jurídicos», ha aseverado.

Calvo ha realizado esta puntualización en una entrevista en la Sexta recogida por Europa Press, en la que también ha respondido al senador del Partido Popular, Rafael Hernando, quien había recriminado al Gobierno que no haya negociado con la familia Franco.

«Menos mal que lo dice Hernando que tiene un crédito acreditado de ofender a las víctimas», ha exclamado la número dos del Gobierno, al tiempo que aclaraba que la familia no ha querido negociar nunca con el Ejecutivo y han querido «afrentar» al Gobierno con esta situación.»Hernando tiene que entender que hay familias y víctimas esperando justicia y paz», ha recalcado.

Carmen Calvo, que rechaza que el Gobierno haya realizado una «chapuza jurídica» e insiste en que no han cometido ningún error, ha dicho no estar sorprendida por la decisión del Tribunal Supremo de suspender de forma cautelar la exhumación del dictador.

En este sentido, ha explicado que el Tribunal ha intentado, desde el punto de vista procesal, llevar al máximo las garantías de la familia en previsión de recursos. Sin embargo, ha querido dejar claro que desde el punto de vista del fondo de la cuestión, el Gobierno no se está enfrentando a los intereses de una familia, sino que está haciendo cumplir una Ley aprobada en el Parlamento y una resolución de Naciones Unidas. No obstante, ha recordado que el último párrafo del auto indicaba que el TS no tardaría mucho en pronunciarse.

En cualquier caso, Calvo considera que «vamos muy tarde» con este asunto porque «hace 40 años que el dictador está enaltecido». «Es una vergüenza para España» el hecho de que «una democracia de nuestro nivel tenga al dictador en una lugar público con posibilidad de homenaje constante», ha exclamado.

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