Los siete candidatos presidenciales de Panamá sacaron garra en el segundo y último debate nacional antes de los comicios generales de mayo, al defender su independencia de criterio y valentía para tomar decisiones difíciles en temas como reformas a la Constitución o al seguro social.

En el debate, que se prolongó cerca de dos horas y media y fue televisado, participaron los abanderados presidenciales de los opositores Partido Revolucionario Democrático (PRD), Laurentino «Nito» Cortizo; del Cambio Democrático (CD), Rómulo Roux; y del Frente Amplio por la Democracia (FAD), Saúl Méndez.

También el candidato presidencial del gobernante Partido Panameñista, José Blandón; y los aspirantes independientes Ana Matilde Gómez, Ricardo Lombana y Marco Ameglio.

A lo largo del evento, organizado por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP), los aspirantes reiteraron sus propuestas en materia de salud, educación, economía e institucionalidad, y se defendieron de los ataques mutuos que se hicieron basados en los antecedentes políticos personales o de sus partidos.

Ello contrastó con el primer debate nacional, celebrado el pasado 20 de febrero, cuando no hubo diatriba y los aspirantes se limitaron a enunciar sus propuestas.

«En este país debe mandar el presidente de la República (…), no tengo ninguna duda de cómo lidiar con los diputados», dijo Cortizo, cómodamente ubicado como favorito en las encuestas, al ser cuestionado sobre cómo se manejará frente a un Parlamento muy cuestionado desde el punto de vista ético en el que actualmente su partido PRD es la bancada mayoritaria con 26 de los 71 escaños.

También defendió su «independencia de criterio» Roux, segundo en los sondeos, cuando se le recordó que el fundador del CD, el expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014) está detenido mientras es enjuiciado por escuchas ilegales y peculado.

«Tengo experiencia comprobada para tomar las decisiones difíciles», afirmó Roux, que alertó que «hablar con hechos que no son ciertos también es corrupción», al sostener que el caso contra Martinelli es «político».

Blandón recalcó: «yo no soy Juan Carlos Varela», el actual mandatario panameño, y pidió ser evaluado por su «trayectoria», que incluye haber sido alcalde de la Ciudad de Panamá y legislador.

El candidato oficialista, cuarto según las más recientes encuestas, prometió cumplir «todos los compromisos» que está adquiriendo y que abarcan mejorar los planes y programas que ahora se aplican en sectores como la educación.

Lombana, tercero en los sondeos más recientes, fue duramente atacado por sus supuestos vínculos en el pasado con el PRD, los cuales negó, y contraatacó recordando que los males que padece actualmente Panamá son una herencia de los partidos políticos.

Ese mismo discurso también fue utilizado por los otros dos aspirantes independientes, Gómez y Ameglio, y por el izquierdista Méndez, relegados en las encuestas.

La reforma constitucional, en la que todos los candidatos coincidieron como una necesidad urgente, generó el intercambio de ideas más intenso en este debate, y el tema fue vinculado con la economía y la atracción de inversiones.

Nuevamente la divergencia estuvo en el método para llevar adelante los cambios a la Carta Magna, que según las propuestas presentadas puede ser el voto de los diputados en dos legislaturas con ratificación en referendo popular, y una asamblea constituyente.

Los candidatos reiteraron sus propuestas en educación, que en general apuntan a mejorar la calidad de un sistema de enseñanza afectado por problemas de presupuesto, de capacitación de los docentes y por la burocracia estatal, y volvieron a coincidir en que el Seguro Social vive una crisis y que se requieren reformas.

Más de 2,7 millones de electores están convocados a las urnas el próximo 5 de mayo para elegir presidente y vicepresidente, diputados a la Asamblea Nacional y al Parlamento Centroamericano (Parlacen), alcaldes, representantes de corregimiento y concejales.

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