Cantabria ha registrado en un mes más de 450 incendios forestales, en la mayoría de los casos intencionados, una cifra que representa más de la mitad de los fuegos que se producen de media en la región al año, según los datos recabados por el Gobierno cántabro desde 1985.

La comunidad autónoma ha sufrido dos oleadas de incendios, una a mediados de febrero y otra desde principios de marzo, que han dado como resultado un detenido y tres investigados.

Sin embargo, según ha anunciado este jueves el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, en los próximos días se conocerán nuevos investigados, fruto de las «muchas» denuncias presentadas por los ciudadanos.

Estas oleadas de incendios han coincidido con un mes de febrero que, según la Agencia Estatal de Meteorología, ha sido seco, cálido, extremadamente soleado y con temperaturas récord en algunos puntos de Cantabria.

A esto se ha sumado la presencia casi permanente durante varias semanas de un intenso viento sur, para crear una combinación ‘perfecta’ que ha contribuido a la propagación del fuego, que ha afectado, sobre todo, a la zona central de la región.

En total, en lo que va de año, Cantabria ha registrado algo más de 500 incendios, cuando la media anual desde hace casi 30 años es de 730.

En enero se contabilizaron 48, aunque la mayor oleada se vivió en la segunda quincena de febrero con más de 336 incendios en una semana, que obligó al Gobierno regional a activar su plan especial y a pedir el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Este episodio, que concluyó con la llegada de la lluvia, se saldó con la detención del jefe de voluntarios de Protección Civil de Ramales de la Victoria como presunto autor de un fuego que afectó a la sierra de La Alcomba, donde se quemaron más de 130 hectáreas de arbolado y monte bajo.

También se sigue investigando a otros dos hombres, uno de 35 años al que se ha vinculado con un incendio en El Tojo, en el municipio de Los Tojos, y otro, de 39 años, por otro en San Roque de Río Miera, por su presunta relación con otros fuego.

La entrada de marzo ha devuelto a Cantabria el buen tiempo y el viento sur, lo que ha reavivado los incendios, con más de 117 contabilizados hasta ayer, cuando se volvió a desactivar el nivel máximo de alerta, sin que en esta oleada haya sido necesaria la presencia de la UME.

De este segundo episodio, la Guardia Civil investiga a un hombre de 44 años como presunto autor de un delito de incendio forestal en la localidad de Esles de Cayón, que se produjo el pasado domingo y que afectó a zona arbustiva, arbórea y herbácea.

Sin embargo, esta no es la primera vez que Cantabria vive una situación similar, que se suele repetir todos los años en mayor o menor medida en el invierno y que tuvo su máximo exponente en diciembre de 2015, con casi 400 incendios en 15 días, que afectaron a más de 10.000 hectáreas.

Esta oleada de fuegos, la más grave vivida hasta el momento en Cantabria, hizo que el Gobierno regional elaborara un Plan Estratégico de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales, dotado con 25 millones hasta 2020, para luchar contra un fenómeno que tiene parte de su origen en la quemas de terreno para su aprovechamiento como pasto para el ganado.

El objetivo de ese plan es reducir el número de incendios, que en Cantabria se eleva a más de 13.000 en casi tres décadas, con cerca de 160.000 hectáreas afectadas, mejorando la prevención y promoviendo nuevos modelos de gestión de los montes.

Francisco Bustamante

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