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Alfredo Rojas Salinas

¿Por qué molesta tanto a algunas personas cuando se habla del problema machista? ¿Qué es lo que tanto genera ruido e incomodidad respecto a este tema? Pareciera que la respuesta se remonta al inquebrantable lazo que existe entre la naturalización de las conductas, normas y creencias patriarcales, sumados a la férrea defensa por sobre estos valores de las estructuras de poder actual.

Es necesario comenzar diciendo que la estructura de dominación machista es mucho más antigua que la perpetuación del sistema capitalista. La idea de relegar a la mujer a las tareas domésticas, de someterlas a la exclusión en cuanto a decisiones de comunidad y a la generación de políticas públicas, de verlas como meros entes reproductivos, de posicionarlas como refugio emocional de la sociedad, de maternizarlas y de subestimarlas física e intelectualmente, ha encajado a rajatabla con las principales premisas del sistema de producción vigente.

Pero, ¿qué relación se puede establecer entre política, capitalismo y patriarcado si aparentemente son espacios independientes de acción en cuanto a mecanismos de dominación refiere? Pues he aquí el principal error, y es que el poder noes, necesariamente, una línea vertical. Para poder comprender las dimensiones y la profundidad de las problemáticas que tenemos actualmente como grupos sociales, es necesario visualizar los mecanismos de control de manera extensa, entrelazada, amplia, discurrida y silenciosa, y entenderlos como un ente global, algo así como una enredadera de poder.

El sometimiento al capital

El punto central de esta compleja organización será el sistema de producción, es decir, el capitalismo. Este tiene una serie de consecuencias para la estructura del mundo, siendo una de las más evidentes la concentración de los medios de producción en un grupo reducido de individuos lo cuales, con este tipo de poder, influyen en la constitución de las políticas públicas, modos de vida, relaciones sociales y la configuración de estamentos productivos innegablemente desiguales (dueños y trabajadores).

Para conservar el orden económico, político y social, los grupos hegemónicos se sirven de amplias y diversas herramientas basadas en el control, la segregación, la desarticulación de los grupos sociales, la desorganización de las bases y la naturalización de conductas dentro de éstas. ¿No parece extraño que cada vez que se plantea alguna problemática aparezcan férreos detractores de éstas, enardecidos y atacados a nivel personal y subjetivo? Esto es porque se ha naturalizado el orden y la forma de vida de tal manera que cualquier indicio de cambio afecta la sensibilidad de un grupo importante de la población, que ven en las tradiciones y reglamentos una promesa de estabilidad que nunca llegan a alcanzar.

Pero, si es tan evidente que las cosas están mal ¿por qué es tan difícil verlo? Pues porque las estrategias de la hegemonía son, principalmente, entregarnos una educación precarizada, perpetuar a través de políticas públicas algunos comportamientos sociales convenientes y utilizar unos medios de comunicación tendenciosos que replican un discurso de incondicional apoyo al status quo.

 

El patriarcado

El machismo se emplaza dentro de lo que “comportamientos sociales convenientes” y “naturalización de conductas” refiere, puesto que ayuda a desarticular dos espacios oprimidos muy amplios como lo son las mujeres y la clase trabajadora. Es importante señalar que ningún espacio se constituye de manera hermética, por lo que siempre se encuentran entrelazados, unidos, mezclados y en constante movimiento; las mujeres también constituyen parte de muchas otras esferas de exclusión, como inmigrantes, integrantes de pueblos originarios, trabajador*s explotados, la orientación sexual, el racismo, la xenofobia, etc. Por lo que el punto central de esta estructura patriarcal es desarticularnos como globalidad social, como grupo de reprimidos y explotados, relegando a la mujer a un espacio de inactividad, insuficiencia e intrascendencia, estableciendo una dominación brutal y totalitaria sobre sus cuerpos y sus estilos de vida.

Este sometimiento social otorga a la mujer una única y gran responsabilidad: ser madre. Es por esto que existen tantas trabas a la hora de despenalizar el aborto, de cuestionar la idea tradicional de familia, de aceptar la diversidad sexual, de exigir equidad salarial, entre tantas otras. Y de esta manera surgen y se perpetúan los roles de género, para que la mujer sea madre y genere mano de obra, y para que el hombre sea un competidor voraz en los violentos y precarizados engranajes de la producción.

Por consiguiente, esto conlleva a una infravaloración de la mujer y a su marginación de los espacios de deliberación pública. En algunos países de oriente, por ejemplo, las mujeres no cuentan con sus derechos mínimos, siendo impedidas de recorrer espacios públicos sin estar completamente tapadas, sin poder trabajar si no están supervisadas por algún hombre, sufriendo mutilación genital, o siendo consideradas, derechamente, propiedad absoluta del hombre.

En contraparte, la configuración del “ser hombre” deposita una presión social importante sobre los varones, quienes gastan casi la totalidad de su tiempo y energía en trabajar, intentar demostrar superioridad viril entre sus congéneres y peleando entre ellos en vez de enfrentar a sus explotadores. Una cuestión que si bien representa menoscabo para la vida del hombre, no se posiciona de ni por asomo como el centro de la violencia de género.

Así pues, el femicidio es el eslabón final de una serie de vejaciones, creencias y costumbres que se han establecido como normalidad. El acoso sexual en el trabajo y en la calle, la educación fuertemente sexista, la criminalización del aborto, la cosificación de la mujer, entre tantas otras manifestaciones de desigualdad, estructuran un sentimiento latente en torno a la mujer como elemento de posesión y, en último caso, como una cuestión desechable. Todas estas amparadas en grandes relatos universales, como por ejemplo, el amor romántico, y respaldadas por instituciones devotamente serviles al poder, como por ejemplo, la iglesia católica.

El inevitable impacto: Una estrategia de desorganización

Entonces se genera, o se fuerza, la dependencia económica de las mujeres con respecto a los hombres, la obligación de casarse y ser madre, la brecha salarial por la realización de la misma tarea, la doble explotación debido a la responsabilidad unilateral del trabajo doméstico y de crianza, y la violencia machista cotidiana (acoso sexual, violaciones, femicidios, etc). Todo este conjunto de situaciones impiden de manera terminante la participación femenina en los asuntos de interés público y, por consecuencia, en las diferentes luchas sociales.

Y de la misma manera va ocurriendo con toda la comunidad LGTBI, quienes constituyen un espacio de la sociedad carente de garantías vitales mínimas. De hecho, solo durante los últimos años han sido capaces de conseguir, precariamente, ciertos avances en materia judicial: trabajo, unión conyugal, adopción y pensión por viudez. De esta manera, y con un sigilo endemoniado, se provocan tensiones entre diferentes partes del tejido social, siendo los mismos oprimidos (hombre heterosexual) los que operan como opresores sobre los espacios más discriminados (mujeres y LGTBI), acabando con cualquier iniciativa de organización política de clase.

Es por esto que se vuelve imperante destruir el sistema patriarcal. Las luchas sociales no podrán ser llevadas con fuerza de existir una inequidad de derechos, creencias, costumbres y consideraciones entre los integrantes de una misma clase. Cualquier proyecto de politización suele ser desmembrado por las esferas del poder, en conocimiento de que la desarticulación de las bases es el mejor terreno para el ejercicio y la perpetuación del status quo. Todo comienza aquí, y si nuestra intención es crear un mundo mejor debemos estar dispuestos a destruir las crianzas que nos han formado como personas y dar pasos de justicia hacia la igualdad y emancipación.

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6 Comentarios

  1. Basta ya de generar guerras absurdas,psicosis,alarma social,y problemas. Machismo y patriarcado inventado para intentar justificar enormes atropellos. Mas de 13 años con el cruel invento de genero es una eternidad. Pero lo gravísimo está llegando.Pacto de Estado contra el varón, todos los partidos pidiendo sin la más mínima reflexión o discrepancia su implantación inmediata.Alienación,locura polítitica total ante ideologías de genero y feminismos,que abanderan los casos de violencia de hombres sobre mujeres, ocultando cuando es a la inversa.Y con solo dos palabras:machismo y patriarcado, algo falso en nuestra España actual, consiguen ejercer la mayor dictadura, la mayor caza de brujas contra el hombre, con miles de recursos, y el apoyo de todo un estado. El responsable de un delito es quien lo comete, pero jamás se debe hacer responsable a todos los de su sexo, los de su género, o a todos los que tengan su mismo color de piel.Tribunales “especializados”, para hombres,presunción de culpabilidad,ordenes de alejamiento,detención inminente ,lista de maltratadores,expulsión de su casa,alejamiento de sus hijos…veracidad a la mujer,no tenga ni que declarar,no vaya a ser “revictimizada”,cientos de abogadas,casas de la mujer,ayudas,no pueda retirar la denuncia,incitación a denunciar por lo más minimo,si mira teléfono, o pregunta a qué hora vendrás,mujeres que son maltratadas psicológicamente y ni ellas mismas lo saben, haciendo campañas para hacérselo saber.Tras esas denuncias solo habrá un hombre, no es persona, sólo son monstruos patriarcales machistas que las tienen esclavizadas retenidas, no importa,si es inocente, matarlo en vida con una acusación tan grave.Más que denuncias falsas son denuncias tomadas con muchísima facilidad para demostrar la maldad del hombre y la plaga de machismo y patriarcado que nos asola,engaño cruel para mantener y ampliar las leyes y la ideologías de género. Violencia psicológica es todo, ya cualquier mujer sin escrúpulos podrá maltratar y destrozar a cualquier hombre,sin necesidad de relación, a su antojo, obteniendo múltiples ayudas. La mentira del patriarcado actualmente en España es terrible,e intenta sustentar en este falso argumento las leyes de genero,terribles,discriminatorias. Leyes de género de Zapatero 2004, enorme atentado contra la igualdad, la justicia,la Constitucion en sus derechos humanos fundamentales y contra la lógica y la razón.Ideología de genero hembrista,dictadura terrible,injusta y totalitaria,esta es la verdadera realidad de España hoy.

  2. El feminismo en España representa una cruel dictadura de género, en la que quien no esté a favor,o no reniege de su masculinidad,convirtiendose al feminismo y su ideología, o presenta cualquier discrepancia,es acusado de machista y patriarcal. Por supuesto que el machismo y el patriarcado es algo inventado.¿Cuántos hombres han sido asesinados por mujeres?. ¿Por qué no se llevan las estadísticas? en 2017 al menos 9 varones fueron asesinados por mujeres,según algunos medios que tímidamente dieron la noticia. Dice el feminismo que una sola muerte femenina es intolerable, 9 debería ser menos tolerable y no intentar ocultar la violencia femenina para imponer leyes e ideologías de género que criminalizan al varón como siempre malo, y la mujer como la santa y la víctima. Es intolerable que existan tribunales específicos para hombres, para condenarles, que todos los hombres tengan presunción de culpabilidad en la ley, que se les trate como bestias qué tienen esclavizadas y aterrorizadas a las mujeres de forma absoluta y genérica, a las cuales incitan a denunciar desde todos los ámbitos, obteniendo así miles de denuncias,pues maltrato psicológico es cualquier cosa,incluso una ventosidad. Todas las pondrán como prueba de la monstruosidad del hombre heterosexual.Generando psicosis, alarma,dibujando una España que nada tiene que ver con la sociedad actual que ni es machista ni patriarcal,sino que los actos de violencia, tanto física como psicológica, desgraciadamente afectan al ser ser humano indistintamente de su sexo,y forma parte de lo más repudiable ,mezquino,y repugnante del ser. Todos aquellos quienes nos dibujan una España infectada de machismo y patriarcado solo pretenden justificar ampliar y extender las leyes penales de género,imponer ideologías de género y feminismos qué absolutamente nada tienen que ver con la igualdad pues pisotean los derechos fundamentales de los hombres de una manera terrible, quedando automáticamente deslegitimados estos movimientos,supuestamente por la igualdad, mientras machacan y oprimen al otro género, a la vez que se quejan de la terrible discriminación que sufren por todo y por todos.

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