Sin experiencia política, liberal, ecologista y mujer. Zuzana Caputova, ganadora de las presidenciales eslovacas de este sábado, rompe el perfil del «hombre fuerte», nacionalista y populista que domina la política en Europa Central desde hace años.

La experiencia política de Caputova, de 45 años y licenciada en Derecho, es igual a cero, pero se ha bregado en el ámbito público en campañas anticorrupción y de defensa del medioambiente.

En 2016 fue una de las ganadoras del Goldman Environmental Prize, en reconocimiento a sus 14 años de lucha contra un vertedero en Pezinok, su ciudad en las afueras de la capital.

En ese vertedero estuvo implicado Marian Kocner, un controvertido empresario cuyos vínculos con el crimen organizado denunció el periodista Jan Kuciak, antes de ser asesinado junto a su pareja en febrero de 2018.

Ese crimen hizo patente para muchos eslovacos la red de clientelismo, corrupción y relaciones entre crimen y alta política que se ha formado en el país, y generó el terremoto político del que ha surgido la candidatura de Caputova.

La abogada, divorciada y madre de dos hijos, que conocía personalmente a Kuciak, participó en las masivas manifestaciones con las que la ciudadanía reaccionó en la calle al homicidio y a la revelación de las investigaciones del reportero.

El escándalo desató la mayor ola de protestas en el país centroeuropeo tras la caída del comunismo hace tres décadas y forzó finalmente al entonces primer ministro, el socialdemócrata Robert Fico, a abandonar el poder, junto a su titular de Interior y el jefe de la Policía.

La campaña electoral de Caputova ha sido un único y claro mensaje: transparencia y justicia para todos.

«Como abogada he luchado en muchas causas en el lado de la gente corriente, que no podía alcanzar la justicia. El hecho de que en nuestro país no funcione la justicia es un problema serio», declaró recientemente al diario «Pravo».

«Somos un Estado donde las prácticas mafiosas de muchas personas influyentes (…) han copado ciertas instituciones», ha afirmado en otra ocasión.

Para Beata Balogová, redactora jefe de SME, uno de los diarios más prestigiosos del país, Caputova ha lanzado «el mensaje de que los eslovacos deben decir ‘no’ al mal, que es la corrupción, la intervención política en el trabajo policial, la protección de gente con vínculos políticos».

Al elegirla en el cargo más alto del Estado, los ciudadanos dejaron claro que quieren un nuevo estilo político, más decente, más justo y de servicio público.

A finales de 2017, Caputova participó en la creación de «Progresivni Slovensko», una formación liberal y progresista que enarbola un ideario de lucha contra la corrupción y el abuso de poder, y que aspira a desafiar al gubernamental Smer, liderado aún por Fico, en las próximas legislativas.

Sus apoyos se han disparado desde el 10 % hasta incluso más del 50 %, según algunas encuestas recientes.

Este sábado, en la segunda vuelta de las presidenciales, se impuso a Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión Europea y candidato apoyado por el Smer.

Sefcovic es un veterano político y diplomático de 52 años, que ha ejercido muchos e importantes cargos, pero es visto por muchos como un político de la vieja guardia, del continuismo e, incluso, bajo la sombra de Fico, lo que evidentemente no le ha favorecido en estos comicios.