Hoy os quería hablar de política y de los diferentes escenarios que se plantean tras el domingo electoral. Había preparado gráficas, montones de hojas de cálculo y simulaciones varias.
Pero no, la actualidad siempre manda.
Ayer, nos despertamos con la terrible noticia de la muerte de Anak, una delfín de 34 años de edad, en las instalaciones del zoo de Barcelona. Si terrible es lamentar la muerte de un ser vivo, es doblemente hiriente conocer la vida de este cetáceo, que ha pasado 30 años de su vida en cautividad. Dando vueltas a unas pequeñas piscinas. Era la matriarca de la familia.
Las instalaciones para cetáceos del Zoo de Barcelona están obsoletas. Ni tan siquiera cumplen las normas de habitabilidad y calidad que marcan la EAZA y la WAZA (asociaciones europeas y mundiales de zoológicos). Ya no lo decimos los activistas, lo dicen ellos mismos.
Por tanto, ahora mismo, el delfinario de Barcelona es ilegal y incumple las normativas internacionales. El consistorio tubo que escoger entre acometer un gasto importante para las reformas las piscinas (no nos engañemos, para un ser capaz de nadar millas y millas, un recinto cerrado siempre será una piscina) o trasladar los animales a otro lugar. Los animalistas lo tuvimos claro: un santuario marino.
La asociación FAADA y otras entidades animalistas como PACMA, bajo el conglomerado #AdeuDelfinari, han estado negociando sin descanso con el consistorio barcelonés para buscar una solución. FAADA ha llegado a proponer dos santuarios diferentes: uno en EEUU y otro en Grecia.
Para sorpresa, lo primero que hizo Barcelona, fue trasladar dos delfines, (Leia y Huni, precisamente hijos de ANAK) al Oceanogràfic de Valencia. ¿En serio? pusimos el grito en el cielo, nos aseguraron que no podrían entrar en programas de reproducción ni participarían en espectáculos (una forma cruel de maltrato animal). Estaremos atentos.
En año pasado, por fin, el ayuntamiento aceptó declarar Barcelona ciudad libre de cetáceos en Cautividad y acordar el traspaso de los mismos a un santuario. Pero el tiempo pasa y en el zoo continúan mal-viviendo 3 cetáceos, tras la muerte de ANAK: Niuk (otro hijo de la matriarca de la familia), Blau y Tumay. A ver como llevan el golpe, puesto que los delfines son extremadamente inteligentes y sociales, estableciendo vínculos muy profundos. Y han perdido su referente.
Hay que solucionar el tema del definario de Barcelona de una vez. Hay que acelerar el traslado a alguno de los santuarios propuestos por FAADA, tras acometer un protocolo de adaptación. El ayuntamiento se escuda en que pretende un traslado temporal a otras instalaciones y no encuentra donde. Desaconsejable. ¿No será mejor un único traslado? Estos animales se han ganado el derecho de pasar lo que les reste de vida en semi libertad. (la libertad total es casi imposible según los expertos). Ya han sufrido bastante.
ANAK, a diferencia de sus hijos, si conoce los océanos. Fue capturada en aguas del Caribe y llego a Barcelona hace 30 años. Por desgracia, ya no podrá volver a disfrutar del agua del mar. Pero si podrán hacerlo sus compañeros. Trabajaremos en ello. Que nadie lo dude.
La cautividad de animales para fines de explotación comercial es algo intolerable para nosotros y también para la mayor parte de la sociedad. Sacar un animal de su hábitat natural y meterlo en un zoo es un acto cruel e inhumano.
Tu puedes colaborar, no visites estos lugares. Practica un turismo y ocio responsables.
Acabemos con todas estas instituciones.
No más zoológicos.
No mas acuarios.
No más delfinarios.
Delfinario de Barcelona

 

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