La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha visitado este martes las seiscientas ovejas que pastan en la Casa de Campo, de las cuales ha adoptado a una cordera, y ha recalcado la importancia de la conexión entra la ciudad y lo rural, lo que debería ser «el objetivo del siglo XXI».

Carmena ha visitado a las ovejas, que llevan en este campo desde principios de marzo, para contribuir a la prevención de incendios y a la regeneración del suelo de la Casa de Campo, como sucedía hasta 2008.

El Ayuntamiento de Madrid mostró su compromiso de recuperar esta actividad en la última Fiesta de la Trashumancia que permitirá desarrollar actividades educativas y culturales y acercar el mundo rural a Madrid.

«Estoy contenta de que los madrileños puedan disfrutar del mundo rural en Madrid», ha asegurado Carmena, ya que los ovinos de la raza Rubia del Molar, en peligro de extinción, y siempre acompañados por un pastor, serán un punto de encuentro entre la ciudad y el campo.

La alcaldesa ha contado la anécdota de que en el Palacio de las Naciones (Ginebra) también hay ovejas «que se encargan de cortar el césped», en el lugar «de la diplomacia del mundo».

«La ciudad y el campo tienen que estar relacionados y hay que aprovechar las zonas verdes porque es la misión de las ciudades en el siglo XXI», ha recalcado la alcaldesa, quien ha adoptado una cordera, a la que «todavía no ha puesto nombre».

La asociación Campo Adentro ha puesto en marcha una adopción simbólica que ofrecen de las ovejas por 20 euros anuales y 90 por las corderas, a cambio, de un certificado y una invitación para visitarlas en su zona de pastoreo.

El rebaño se guarda en los rediles durante la noche y durante el día está vigilado para impedir su acceso a zonas de regeneración forestal y conseguir una rotación de las ovejas por las partes pastoreables del parque forestal. Para beber, el rebaño utilizará seis abrevaderos del parque fijados por Ayuntamiento.

«Hace falta que llueva», ha asegurado Carmena para que el campo siga floreciendo. Estas ovejas permanecerán en una superficie estimada es de 954 hectáreas de la Casa de Campo entre mediados de octubre y mediados de junio, ya que en el periodo estival se agostan los pastos.

Ana Márquez