La capitana del Sea-Watch 3, Carola Rackete, se ha convertido en el adalid de la Europa solidaria que actúa cuando sus líderes fallan ante al preservar la vida de los inocentes por encima de fronteras o razas.

Tras desafiar a Matteo Salvini atracando en Lampeduda, a pesar de la prohibición de las autoridades, y de ser detenida para ser puesta posteriormente en libertad, Rackete seguirá luchando por lo justo.

En una entrevista concedida al medio alemán Der Spiegel, Rackete habla de la incapacidad de los líderes europeos y de «la incapacidad de la Unión Europea a la hora de repartirse a las personas rescatadas«.

La capitana habló de la difícil situación que vivieron: «Fue difícil. Pasamos casi 17 días a bordo con los refugiados. A nuestra llegada a aguas internacionales italianas, frente a las costas de Lampedusa, supimos que no se nos permitía entrar«.

La desatención fue constante por parte de Italia, no les importaba la vida de esa gente ni el bienestar de la gente del barco. Cada día enviaban «informes médicos al centro de coordinación de emergencias de Roma, al país del pabellón [Países Bajos], al puerto de Lampedusa. Pero nadie nos escuchó, nadie respondía«, señala Rackete. «La mayor parte del tiempo, Roma respondía: ‘Hemos enviado sus informes al Ministerio del Interior italiano’. Eso fue todo. Incluso políticamente, no se ha hecho nada», denuncia.

La capitana destaca que tampoco los líderes y los gobiernos de los países de la zona respondieron a su petición de ayuda. «El Sea Watch 3 envió solicitudes a Malta, a Francia y continuamente enviamos solicitudes al Ministerio de Asuntos Exteriores y al Ministerio del Interior de Alemania«, indicó en la entrevista. «Nos dijeron: ‘Nos ocuparemos de ello’. Pero, en realidad, no se presentó ninguna solución«, señaló Rackete.

La valiente mujer de 31 años fue interpelada por el entrevistador, señalando que ya sabía al principio de la misión que nadie iba a acogerlos. «Continuamos porque era necesario, indicó la capitana, que continuó: «Comenzamos las operaciones del Sea Watch sabiendo que nadie quería acoger a estos refugiados. Ni siquiera Túnez, Estado al que los países europeos consideran una alternativa segura. Mientras estábamos en el mar, el carguero Mare Dive aguardó dos semanas frente a la costa tunecina con 75 refugiados a bordo. Pero los tunecinos no desean convertirse en el siguiente puerto de rescate. A estos seres humanos, nadie los quiere«.

Sobre la decisión última de desembarcar en Lampedusa, aún sabiendo las consecuencias, Rackete indicó que hasta última hora intentó que varios diputados italianos, que habían estado en el Sea-Watch comprobando la situación hicieran algo: «Eso es lo que nos dijeron los diputados: la solución está a la vista, será firme en las próximas horas. No quería entrar en el puerto. No quería infringir la ley. Aumentamos las guardias en el barco para que nadie se hiciera daño. Eso fue la noche del jueves. El viernes me levanté a las seis y pregunté a los diputados: ‘¿Dónde está vuestra solución?’. Por supuesto, no había ninguna. En ese momento, no sabía cómo seguir. Las cosas no iban bien. Ya no podía garantizar la seguridad a bordo.»

Alemania, su país de origen, tampoco apoyó a la capitana ni a su causa, se sintió «Abandonada a mi suerte«. «Por supuesto, hay quienes han ayudado, como las ciudades que querían dar la bienvenida a nuestros refugiados. Pero el fracaso fue a nivel del ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, que no quiso aceptar las ofertas de estos municipios. Mi impresión es que en el panorama nacional e internacional, nadie quería realmente ayudarnos«, detalla.

Rackete expone una solución al problema de la migración basado en el espíritu de la solidaridad e indica que en cuanto la justicia la deje, volverá a ayudar a los migrantes: «Si se retiran los cargos en mi contra, volveré al mar«.

 

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