La carta a Pepa Bueno que se ha vuelto viral describiendo la Salud Pública de Ayuso

La carta de Marcos Belmonte Palacios titulada: "Mi hijo quiere ir al pediatra" da un buen bofetón a los periodistas

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Este jueves, Marcos Belmonte Palacios ha enviado a Pepa Bueno, directora de El País, una carta bajo el título: «Mi hijo quiere ir al pediatra» que el periódico ha incluido entre sus páginas y que se ha hecho viral en Twitter.

«Mi hijo no quiere ser segundo violín. No, él lo que quiere es ir al pediatra. Pero en una ciudad en la que se puede pedir cita por una aplicación, mi hijo no puede ir al pediatra porque ‘no hay cita en los próximos 15 días'», comienza diciendo la carta.

«Mi hijo no puede ir al pediatra por una decisión política y económica. Y esto no se hace viral. Quizás no ayude que en su medio, cada día, publiquen declaraciones sin contenido de la presidenta de mi comunidad, pero no publiquen, cada día, que mi hijo no puede ir al pediatra. No, el mundo no está mal, es mi hijo el que está mal, pero no puede ir al pediatra», continua diciendo el autor de la carta centrándose en la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y en el caótico sistema sanitario de la región.

La carta a Pepa Bueno que se ha vuelto viral describiendo la Salud Pública de Ayuso / Imagen: Isabel Blanco
La carta a Pepa Bueno que se ha vuelto viral describiendo la Salud Pública de Ayuso / Imagen: Isabel Blanco

En esta carta Marcos Belmonte hace referencia a otra carta a la directora del País que también se hizo viral. En ella, Carolina Vázquez, cuenta cuáles son los sueños de su hija: «Mi hija quiere ser segundo violín. No primero ni solista, ella lo que quiere es tocar tranquila en un segundo plano, porque eso le hace feliz. Pero el mundo está hecho para los que quieren ser famosos, para los que sueñan con ser los primeros».

«En el colegio se premia a los que levantan la mano, los que exhiben sus logros y se sienten cómodos siendo el centro de atención. En la universidad se premia a los que dan su opinión, a los que no se mueren de angustia ante la posibilidad de exponerse en público. Y en lo que respecta al mercado laboral, se premia a los que alzan su voz por encima de los que hablan bajito, aunque aquellos no digan nada nuevo».

«Para ese mundo, convertirse en segundo violín de una orquesta no es lo que una niña debería querer ser de mayor. Pero el problema no es de ella, sino de ese mundo. Porque la maravilla de una sinfonía sólo es posible gracias a los que sueñan con ser segundos violines. Ese mundo está mal y no lo sabe. Aún».

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