Save the Children ha presentado el informe “Bajo el mismo techo”, un documento que analiza la viabilidad en Catalunya de las “Casas de los Niños”, el modelo nórdico de atención integral para niñas y niños que han sufrido abuso sexual.

El abuso sexual es una de las peores formas de violencia que sufre la infancia. En 2017 se interpusieron 549 denuncias por abusos sexuales a niños y niñas en Catalunya. Una de cada cinco personas, el 17% (15,5% de los hombres y el 19% de las mujeres), ha sufrido abuso sexual durante su infancia. Más que en las otras formas de violencia, el peor problema del abuso sexual infantil es el secreto y los tabúes que le rodean, por eso, la mayoría de los casos permanecen ocultos y los que salen a la luz se encuentran con una serie de dificultades que añaden más dolor y sufrimiento a las niñas y los niños.

En Catalunya, una vez el niño explica a alguien de su entorno los abusos sexuales que está sufriendo, el camino a seguir es complejo. La niña o el niño tiene que pasar por cuatro servicios diferentes que no están coordinados entre sí donde tiene que explicar una y otra vez su historia: policía, hospitales, servicios de protección y juzgados. Eso no solo dificulta su recuperación, sino que además es perjudicial para el proceso judicial ya que no se cuida su testimonio. El resultado: 7 de cada 10 casos abiertos por abuso sexual infantil no llegan a juicio por falta de pruebas.

La Casa de los Niños (Barnahus en islandés) es un modelo de atención integral donde todos los departamentos que intervienen en un caso de abuso sexual infantil se coordinan y trabajan bajo el mismo techo. Se trata de una casa, lejos de comisarías y hospitales, que cuenta con un entorno amigable para los niños: decoración adaptada a su edad y profesionales especializados en victimología infantil.

Este modelo, que ya se aplica en Estados Unidos y Europa, pone al niño en el centro para que este no tenga que desplazarse ni repetir tantas veces su historia. En lugar de ir a comisaría a prestar declaración, el niño acude a la Casa de los Niños donde se le hace una entrevista forense que es grabada y todos los actores involucrados en el caso la ven por circuito cerrado. En caso de que se vaya a juicio, se utiliza esta prueba preconstituida como evidencia.

Su efectividad está basada en la evidencia. Son múltiples los estudios empíricos que han demostrado que este modelo ayuda a reducir la victimización secundaria y mejora el trato hacia el niño y su familia. Además, en Islandia, por ejemplo, desde su implementación el número de casos en los que el agresor ha sido acusado se han triplicado.

La creación de este modelo integral es viable en Catalunya, que cuenta con todos los recursos, ya que no supondría una gran inversión sino la distribución de los recursos existentes. Los profesionales que ahora trabajan de manera separada formarían parte de los equipos de los nuevos centros y pasarían a trabajar todos juntos. Tanto Naciones Unidas como el Consejo de Europa promueven la creación de las Barnahus y en los últimos 10 años ya se han establecido más de 50 Casas en toda Europa.

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