Pablo Casado ganó y ahora tiene manos libres para configurar una dirección a su medida que acometa el nuevo giro a la derecha y el conservadurismo que ha prometido. Con su discurso claramente derechizado y la necesidad interna de un cambio generacional en el liderazgo acorde al del resto de formaciones políticas, el nuevo presidente de la formación conservadora se imponía sobre la exvicepresidenta del Gobierno por 451 votos. Su lista al Comité Ejecutivo Nacional lograba 1.701 apoyos de los compromisarios, el 57%, frente a los 1.250 –el 42%– obtenidos por la exvicepresidenta.

Casado empieza con el pie derecho, ni tan siquiera la elección del nuevo presidente se ha modernizado, como puede parecer. Algunos han querido ver en la elección de Casado una regeneración en los modos de acceder al poder en el Partido Popular, pero en el fondo no cambia el modelo, solo ha cambiado el dedazo por el apadrinamiento.

Casado es el candidato del sector más extremo, el que busca la revancha a Rajoy. Todos los críticos con el expresidente le han apoyado, incluida la exlíder de los populares vascos María San Gil que se apartó en 2008 porque consideraba que el entonces líder del PP era demasiado moderado en sus planteamientos.

Las sucesivas intervenciones de Casado con apelaciones a la patria y a todos los mensajes que gustan al sector más escorado del PP han acabado encandilando a los compromisarios. A Casado le han premiado por sus propuestas contra el aborto y la eutanasia, su rechazo a la “ideología de género” o su intención de ilegalizar los partidos independentistas.

“El PP ha vuelto”, proclamó triunfal el nuevo presidente nada más conocer los resultados de la votación. A diferencia de Santamaría, que había propuesto a la exministra Fátima Báñez, Casado lo dejó en el aire, para propiciar una “integración real y al máximo nivel de la candidatura de su rival”, según dijo. En ella se encuentran los exministros que dedicieron alinearse a lo largo de la última semana con Casado: Rafael Catalá, Isabel García Tejerina, Dolors Montserrat, Juan Ignacio Zoido y José Manuel García-Margallo.

La ultraderecha también espera mucho de Casado. HazteOír, la organización ultracatólica,  lleva prácticamente toda la campaña realizando distintas iniciativas a su favor y en contra de Santamaría. Además, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha reconocido que el nuevo líder del PP tiene “puntos de encuentro” con la formación de extrema derecha. Casado también era el candidato de las víctimas de ETA más inflexibles con la política antiterrorista, que le respaldaron y aseguraron que Santamaría había favorecido la salida de miembros de la banda de prisión.

Esa línea dura es la que espera de él todo el aznarismo y el sector de Esperanza Aguirre.

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