Los votantes de derechas no han considerado al Partido Popular como un «valor seguro», lema con el que Pablo Casado pretendía arrebatar la Moncloa a Pedro Sánchez. La consigna, acompañada de la foto sonriente de Casado, seguía colgada a última hora de este domingo en las farolas de una desierta calle Génova de Madrid, donde apenas se han concentrado una treintena de simpatizantes populares, que asumían con rostros desencajados la mayor derrota de la historia del partido.

Con cerca del 90% escrutado, Casado ha perdido este 28A más de la mitad de los escaños logrados por Mariano Rajoy en 2016. Se queda en 65, prácticamente la mitad. 

El giro a la derecha emprendido por el líder del PP desde su triunfo en las primarias, hace ahora apenas 10 meses, ha hundido este domingo a los populares al peor resultado desde su nacimiento, en 1989. Los diputados logrados por Casado son incluso menos que los obtenidos por su partido predecesor, Alianza Popular, en 1982, año de la primera mayoría absoluta del PSOE, cuando Manuel Fraga aglutinó bajo esas siglas por primera a los llegados de distintos partidos de centro derecha. 

Con un resultado que dirigentes del partido consideran «humillante», Casado ha situado al PP casi 40 escaños por debajo de los 107 que logró José María Aznar en 1989, tras la refundación de Alianza Popular. Las nuevas siglas se abrazaron entonces precisamente tras perder las elecciones de 1986 en las que Fraga obtuvo 105 diputados, también muy por encima de los obtenidos este domingo por los populares. 

El líder del PP, sin embargo, no va a dimitir, aún a riesgo de perjudicar a su partido que en menos de un mes, el 26 de mayo, se enfrenta a las elecciones municipales, autonómicas y europeas más débil que nunca. «El PP tiene un líder indiscutible con el que está todo el partido», aseguran fuentes de la dirección popular.

La dirección de los populares reconoce que «los resultados no son buenos» y culpa a los votantes de Vox que no han conseguido «cristalizar» sus apoyos en escaños. «Tenemos que ver qué tipos de pactos se logran ahora y el PP va a estar defendiendo la unidad de España», apuntan fuentes de Génova. El equipo de Casado considera que el «efecto Vox ha sido devastador» porque «muchos de los votos obtenidos por Vox no han cristalizado en escaños». 

En opinión de la cúpula popular, también ha influido el fuerte crecimiento de Ciudadanos, que a su juicio se ha convertido «en refugio de los que han temido lo que Vox significaba». 

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