Lejos de las multitudinarias aperturas de campañas electorales que el Partido Popular solía celebrar en estadios, polideportivos o plazas de toros, el líder de los populares, Pablo Casado, ha iniciado oficialmente el camino hacia las generales del 28A ante dos millares de personas que le han arropado en el acto de inauguración que, como toda la precampaña, ha estado centrado en la reivindicación del voto útil frente a la inédita fragmentación de la derecha en tres partidos (PP, Ciudadanos y Vox).

«Solo podemos ser alternativa de Gobierno si votamos unidos, solo podemos mantener la unidad nacional si votamos unidos. Tengo respeto a todos los partidos políticos, pero el patriotismo no puede estar reñido con las matemáticas», ha defendido Casado durante el breve mitin que ha tenido lugar en la mítica discoteca Florida Park, en pleno Parque de El Retiro de la capital española.

La de los populares es, en su opinión, «la única alternativa fiable», lejos de «experimentos» como los que representan los partidos de Albert Rivera y Santiago Abascal. Al auditorio, compuesto por mucha gente joven, Casado les ha dicho que «no hagan esos juegos de ruletas rusas, que aquí está su PP, que no va a defraudar, que va a representar la España de los balcones y va a preservar la concordia de la Transición».

«Siempre se dice que unas elecciones son las más importantes de la historia», comenzaba Casado su intervención. Ahora, en cambio, esa afirmación es en su opinión «más cierta que nunca», porque lo que está en juego es «si queremos conservar la nación española tal y como la hemos conocido». «Nunca antes se había puesto en cuestión una nación de cinco siglos de historia, se había cuestionado la Constitución ni «un gobierno había pactado con quienes quieren romper la nación».

Un «rompeolas» contra el secesionismo

El presidente de los populares considera que España se encuentra «en una encrucijada» en la que el PP «es más necesario que nunca», porque puede convertirse en el «rompeolas que va a poner freno a deriva secesionista y laa recesión que viene por delante».

«Pedro Sánchez es un peligro público para España», ha zanjado Casado, en la línea de la crispada estrategia política que ha mantenido a lo largo de la precampaña, en la que no ha escatimado en insultos hacia el presidente del Gobierno, el PSOE o las formaciones que apoyaron la moción de censura que desbancó a Mariano Rajoy de la Moncloa.

«Porque Pedro Sánchez recibió los votos de Bildu, de los que no han renegado de la historia criminal de ETA», ha remachado, para insistir después en que «el PP siempre estará con las víctimas» y «nunca» negociará «con ningún proetarra o batasuno».

«Recuperar el rumbo de España»

Con el PP, ha dicho también, «se va acabar esto de quemar fotos de Felipe VI y de utilizar la bandera para sonarse los mocos», en alusión al sketch humorístico protagonizado por el actor Dani Mateo, que le costó la imputación aunque finalmente un juez archivó la causa contra el humorista de El Intermedio (La Sexta).

Tras hacer un repaso resumido de las principales propuestas programáticas del PP, desde las ayudas a la maternidad a la prisión permanente revisable, pasando por la modificación de la ley de símbolos o la «revolución fiscal» con la que pretende reducir o suprimir impuestos, Casado ha concluido pronunciando su grito de guerra. «Vamos a ganar, vamos a gobernar, vamos a recuperar el rumbo de España. ¡Viva España!»


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